“El amor” del imperio Balañá por el cine, queda de manifiesto cuando ha cerrado varias salas en los últimos años, concretamente el histórico Urgell (cuyo aforo era el mayor de Barcelona: casi 2.000 localidades)…El avispado empresario lo vendió hace tiempo. Y los nuevos propietarios han creado un supermercado de nombre Bonpreu. Recordemos que hace unos meses, la Academia del Cinema Català (un “nido” de independentistas), premiaba a Pedro Balañá por su “faceta de distribuidor cinematográfico”. Histórica la foto en que aparecía junto a la antitaurina Colau (uno ya no sabe si es más anti taurina ella, o él), en las escalinatas del Palacete Albéniz.

    El fallecimiento de la torera Ángela Hernández vuelve a poner de actualidad el tema de las mujeres toreras. Y es que la rubia espada alicantina protagonizó una lucha ante los tribunales de cara a conseguir la vuelta de las mujeres a las plazas. Su lucha concluyó con éxito el 10 de agosto de 1974, cuando el Ministerio de la Gobernación decretó la suspensión del artículo 49 párrafo C del Reglamento Taurino que prohibía torear a pie a las mujeres en España. El toreo femenino comenzó durante último cuarto del siglo XVIII, en plena hegemonía de coletudos como Costillares, Pedro Romero y Pepe-Hillo. Por aquellas calendas, una mujer se atrevió a rivalizar en los cosos con colegas varones. Nacida en la localidad madrileña de Valdemoro, Nicolasa Escamilla, La Pajuelera, derrochó gran valor por cuantas plazas actuó. Una de ellas fue la de Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia.  En el siglo siguiente, Martina García recogió el testigo de la anterior, y se cuenta que el mismísimo Curro Cúchares elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba su desconocimiento del oficio. El torero femenino vivió en este siglo XIX un gran auge, ya que  de esta época son toreras como Juana Calderón La Frascuela y Juana Bermejo La Guerrita, Dolores Sánchez La Fragosa, Petra Kobloski, pionera de las cuadrillas femeninas así como las catalanas Ángela Pagés Angelita y Dolores Pretel Lolita.   Un torero travestido …

Algún día habrá que levantar un monumento a la afición, a quienes sin tener ningún interés económico en la tauromaquia –todo lo contrario- la defienden a capa y espada. Los aficionados organizaron la macro manifestación a favor de los toros del año pasado en Valencia y ahora se han atrevido con un ambicioso Congreso que se llevará a cabo durante los últimos cuatro días de esta semana en la misma ciudad. En él participarán todo tipo de profesionales que tratarán de transmitir la verdad y emoción que encierra el toreo. Sólo hace falta que toda esa teoría se refleje después en la práctica del ruedo y que nadie salga defraudado de la plaza ante las expectativas levantadas.

  Los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de Manuel Rodríguez Manolete se pusieron en marcha esta semana con la exposición que, comisariada por Toni Gázquez, se inauguró el en Ateneo Mercantil de Valencia bajo el título Manolete visto por Finezas. En ella se contiene un amplio y sugestivo recorrido por su trayectoria, en base a fotografías, carteles y diversos objetos. Un Manolete quien también tuvo una destacada presencia en el mundo del cine, tanto como protagonista como inspirador de películas. Lo cierto es que la figura de Manuel Rodríguez Manolete ha tenido  una destacada presencia en el cine. Su primera incursión fue en un cortometraje en blanco y negro de diez minutos de duración, en el que asumía el papel protagonista. La película se llamó Toros y fue producida por Ángel Mateo Cano, quien la financió íntegramente. En el reparto figuró, en varias escenas, una desconocida actriz de nombre Ana Mary de Angulo. El guión fue escrito y dirigido por José María Aragay. La fotografía corrió a cargo de Salvador Gijón. La idea de este film era muy interesante, ya que su objetivo era el de presentar a Manolete comentando los distintos aspectos y fases de la lidia expresando sus propias ideas sobre el arte de la tauromaquia. El film se rodó en la finca Jandilla, propiedad del rejoneador y ganadero Álvaro Domecq, persona con la cual el diestro de Córdoba siempre mantuvo una estrecha y fraternal amistad. En él, Manolete torea en un cerrado vestido con traje campero. …

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