Parece que vuelve a estar de moda lo de los payasos siniestros y  malvados. De momento -y oremos para que así siga siendo- el  esperpento, la astracanada, el ridículo y la payasada -dramática y  esperemos que no acabe siendo trágica- de Cataluña no ha llegado al  mundo de los toros. El bochornoso espectáculo protagonizado en  Barcelona por ¿políticos? que más parecen aquellos Tres Chiflados - Moe, Larry y Curly- que durante medio siglo dieron forma a  disparatadas y crueles comedias, es ajeno a lo taurino. Que,  coincidiendo con el penoso dislate catalán, ha vivido momentos  esperanzadores. Al menos en Algemesí y su Feria de las Novilladas.

La tradicional feria de Albacete, con más de tres siglos de historia,  tiene en su parte taurina uno de sus más atractivos componentes. Un  serial que de un tiempo a esta parte ha logrado consolidarse no sólo como el más importante del muy completo mes de septiembre sino como  uno de los señalados como grandes en el calendario taurino.

  Cuando uno ya está hasta la coronilla de escuchar y oír hablar, ya hasta la náusea de tanto procés, o prusés, o como se diga, en vísperas del 1–O y para quitarse las telarañas de lo que llevamos del monotema (y lo que queda), bueno es traer a la palestra, como un desahogo o divertimento, una referencia a la presencia de la tauromaquia en Cataluña. Una tauromaquia a la que ya se procesó y condenó en su momento, de modo unilateral y de modo caciquil y resentida. Sin referéndum ni nada que se le pareciera. Y es que el toreo tiene una histórica tradición en una comunidad que ha sido y continúa siendo cuna de destacadas figuras del toreo y con gran arraigo de ganaderías y peñas taurinas. Pintores catalanes de la talla de Joan Miró, Salvador Dalí y Mariano Fortuny, y más tarde otros como Miquel Barceló plasmaron en sus obras maravillosas imágenes de una tauromaquia que han borrado del mapa en aquella comunidad con burdos brochazos y peregrinos argumentos. Y es que los aficionados a los toros en Cataluña deben emular aquellas excursiones a Perpiñán que, a primeros de los setenta, se organizaban para ver películas como El último tango en París ó Emmanuelle. Unos aficionados, los catalanes, quienes deben cruzan  los Pirineos para acudir a festejos taurinos que tienen lugar en plazas fronterizas, en la por algunos denominada Cataluña del norte, como las de Ceret, Bourg-Madame y Colliure. En la primera de ellas, las senyeras adornan los …

Como en la vida, en el mundo de los toros, y en el periodismo, todo  es cíclico, todo es recurrente. Ya lo contaba en sus memorias -Mi  medio siglo se confiesa a medias- César González Ruano, periodista  de raza, corresponsal de ABC en Roma y Berlín y que durante toda su  vida padeció una constante "mala salud de hierro", de forma que  muchas veces se le desahució y dio falsamente por muerto. Todo un  héroe de la profesión y un tipo tan inteligente como especial:  todos lo años hay que escribir de que llega la primavera, del calor  que hace en verano, de la serpiente multicolor, de lo rápido que  pasa el estío, de la vuelta al cole, de los regalos de la gente a  los guardias urbanos en Navidad...

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