El sector taurino se mira el ombligo sin atisbo de autocrítica ni de intención manifiesta de buscar soluciones a los problemas que acechan. Todo parece ir bien para los profesionales y también para gran parte de compañeros de la prensa televisiva que, en su afán de captar clientela, intentan vender una tauromaquia idílica obviando que los aficionados, los auténticos consumidores de retransmisiones, lo que realmente valoran es el fondo de la tauromaquia. Por fortuna, y casi milagrosamente, de vez en cuando aparece un político que defiende el toreo.

Fue el gran suceso de la pasada semana. Y es, por supuesto, uno, si no el más, de los grandes protagonistas de una temporada que marca el inicio del resurgir tras la pandemia. Hacen falta motivos para que la ilusión vuelva al público y Morante, desde luego, los proporciona.

Plaza portátil la Maestranza y de talanqueras Las Ventas… Así las han calificado en crónicas durísimas ANTONIO LORCA y ALEJANDRO MARTÍNEZ en El País. Parece exagerado pero la verdad es que cada dia baja el listón de las exigencias en ambas plazas. Las dos aficiones están más blanditas según pasa el tiempo. Ve uno lo la última puerta grande en La Monumental de Madrid y aguanta para creérselo (aunque hubo otras muchas anteriores con menos méritos). Y también falla el criterio para diferenciar lo malo de lo bueno. Para esto hay que ser aficionado y sentir el espectáculo.

MORANTAZO en Sevilla. No me acababa de creer la 2021 de MORANTE. Lo de SEVILLA ha sido especial y sorprendente. Vimos al MORANTE héroe, por encima ya de todas sus normas. Y además  de rodillas con largas cambiadas con tijerilla final.  ¿Y llevando el toro al caballo, vuelto el capote y los brazos cruzados? ¿Lo han visto antes? Yo no. Tampoco las largas arrodillado y con ese final.

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