No se llenó ni una sola tarde. Ni al reclamo de Roca Rey. A pesar de ser un ciclo concentrado, la Feria de Julio de Valencia no consiguió atraer al público como se pretendía. Y lo peor es que los toros no embistieron y los espectadores se marcharon desencantados. Para la próxima ocasión, el apartado ganadero ha de cuidarse con esmero. Para que la gente deje la playa y acuda a sentarse en una piedra al sol, el atractivo ha de ser mayúsculo. Y no sólo en lo que a toreros se refiere, también en el asunto de hierros.
Un año más, al reclamo de San Fermín -un santo, por otra parte, del que hay dudas de su existencia real- Pamplona se convirtió en el centro del universo, y no sólo taurino. Cientos de miles de personas de todo el mundo llegaron a la capital navarra para vivir y disfrutar las fiestas más famosas de España.
Era una corrida más de julio de Las Ventas, un cuarto de plaza, calor africano, cartel de futuro, ambiente así así, y aparece un espectador de excepción, gran estrella de la NBA y jugador conocido internacionalmente, DWIGHT HOWARD. Está de visita en España y ha salido de él o alguien le ha invitado o sugerido que vaya a los toros. Y va. Y alguien también ha sugerido a BORJA JIMÉNEZ que le brinde un toro. Y bien de ideas y de aprovechar oportunidades, se lo brinda. Y ahí empieza esta bonita historia, que ha tenido una gran repercusión, en general muy positiva para el toreo aunque con los estúpidos antis o simplemente bobos o ignorantes en contra.
Perfecto NACHO. Quién iba a decir que el futbolista NACHO, del Real Madrid, debutante este año como espectador en una corrida de SAN FERMÍN, definiera perfectamente a la plaza de PAMPLONA: es lo más parecido al ambiente del fútbol. ¡En la diana, NACHO! Nadie antes lo había dicho así : tan rotundo y colosal. Toros en un campo de fútbol. Sí, nada que ver con ninguna otra plaza. La plaza de toros del fútbol. Y lo dijo como un piropo…
Las novilladas tienen un atractivo especial para los más aficionados. Son el campo de prueba, la caja de las sorpresas, el salón de apuestas. Sin embargo, cada vez se celebran menos festejos menores y eso va en detrimento del futuro de la tauromaquia. A veces se antoja un milagro que continúen apareciendo valores ilusionantes y que las escuelas taurinas sigan teniendo un número de alumnos más que sorprendente.
Es preocupante que uno de los países más taurinos del mundo se vea tan agobiado por la presión antitaurina de unos pocos y la plaza más grande del mundo siga cerrada a cal y canto desde hace más de un año y sin visos de que vuelva a abrir sus puertas, al menos de manera inmediata.






