La noticia de la desaparición, y posteriormente del hallazgo del cadáver de Miguel Lazaro ha caído como un mazazo entre todos los aficionados valencianos. Tristeza y pesar. Dolor y sobrecogimiento. Parafraseando a Miguel Hernández, un hachazo invisible y homicida ha herido a la familia taurina valenciana. Miguel Lazaro era, ante todo, un gran aficionado, y una mejor persona. Presidente del Club Taurino de Foios, sin él no se entendería la carrera taurina de Vicente Ruiz el Soro. Ni se podría explicar ese fenómeno sociológico y taurino que fue y es el sorismo, que se extendió a lo largo y ancho de toda la geografía taurina mundial. Ni esas semanas culturales del Club Taurino de Foios, que servían para poner broche de oro a la temporada taurina en la provincia de Valencia. Por ella pasaron grandísimas figuras del toreo, y relevantes personalidades relacionadas con el mundo de los toros. Vicente Ruiz El Soro se crió en lo taurino de la mano de Miguel, quien fue como su segundo padre. Al igual que junto a Ramón y otros grandes y recordados personajes de Foios. Junto a él, junto a ellos, se desarrolló toda su carrera. Y no sólo en lo taurino, sino también en el plano personal. En palabras del propio Vicente, Miguel hoy en día seguía siendo un gran apoyo para él. Un consejero, un asesor, alguien en quien apoyarse y que le ayudaba a ver las cosas con más claridad y mejor horizonte. Con una paciencia franciscana, porque Vicente ha sido …
La Valencia taurina vuelve a estar de luto tras la trágica muerte de Miguel Lázaro, cuyo cadáver fue encontrado ayer en una acequia a tres kilómetros de su pueblo, Foyos, tras haber desaparecido dos días antes. Miguel, de 81 años de edad, fue fundador y presidente del Club Taurino de Foyos, cuya Semana Cultural Taurina se celebra desde hace casi cuarenta años y por la que han pasado todas las figuras del toreo desde entonces. Fue también protector y soporte de todos cuantos han querido intentar la aventura del toro en esta ciudad valenciana, desde Vicente Ruiz "El Soro" hasta Raúl Martí pasando por los otros dos hermanos Soro, Antonio y Jaime o Rafael de Foyos. Aficionado cabal y consecuente, era abonado a la plaza de Valencia desde su infancia y asiduo a otras muchas plazas y ferias, como las de San Isidro, Bilbao, Albacete o Algemesí, entre otras, y su presencia era habitual en cualquier acto cultural que tuviese relación con la tauromaquia, que ha perdido a uno de sus más fieles y leales bastiones.
Dos dinastías taurinas cartageneras con historias increíbles y paralelas. Dos vidas que acabaron las dos el pasado mes de noviembre. Dos aficiones comunes apasionadas : los toros. Dos amores eternos : Cartagena. Dos actividades conjuntas : conserjes de la plaza de toros de Cartagena. Dos personas inolvidables. Dos biografías de película.
Se cerró el primer capítulo de la temporada española, la feria de fallas; un serial que se ha vivido intensamente y que deja abundantes detalles de interés y varias notas al margen.
La última actuación de Roca Rey en Valencia se saldó con un nuevo éxito, pero estuvo menos en Roca Rey que otras veces. Fue un torero parsimonioso, meditabundo, un tanto misterioso. La habitual alegría de su rostro juvenil dio paso a una figura más afligida, quizá espiritual. Mutó la personalidad propia que le ha dado el sitio que ahora goza y recordó a José Tomás.
Inmersos ya en plena feria fallera, bueno es recordar -y así lo hace una exposición que se muestra en la propia plaza de toros de Valencia- que el serial valenciano cumple este año 90 años de vida. Nada menos.






