La ensolerada Peña Los Machacos de Valencia celebró ayer su junta general para fallar como siempre los premios correspondientes a la feria de julio de Valencia.
Unos galardones que se deciden por unanimidad y que tienen un carácter muy sui generis, ya que se deciden con anterioridad a que se celebre el ciclo. Éstos pretenden valorar no los resultados de la feria si no el planteamiento de la misma.
El premio Macrodídimo, destinado a reconocer lo más destacado del ciclo, se decidió para reconocer el hecho de que, por una vez, no se van a lidiar los encierros de Juan Pedro Domecq y de Garcigrande en el ciclo de julio. Todo un oasis, después de tanta repetición, hasta ya el agotamiento, del hierro de Juan Pedro en Valencia.
Y el premio de Didimopático, destinado a resaltar lo peor del ciclo, es para poner de manifiesto, que la feria de San Jaime ha perdido su carta de naturaleza. Ha quedado desnaturalizada, porque en esta ocasión no se puede llamar feria de San Jaime a un ciclo que comienza el 14 de julio y concluye el 17. Más que feria de San Jaime, se le podría denominar feria de la Virgen del Carmen. Y no es eso.









