Las presentaciones, al final

No decepcionó el encierro que Victorino Martín trajo para su debut en la Feria de las Novilladas, con ejemplares de típica estampa asaltillada y comportamiento que obligó a sus matadores a estar muy atentos y entregados para salir con bien del envite. El Rafi se llevó la única oreja de la tarde.

Algemesí, 29 de septiembre. Octava de feria. Lleno.

Novillos de Victorino Martín, desiguales de presencia pero de buen juego.

Alejandro Fermín (de corinto y oro), ovación y ovación.
El Rafi (de azul noche y oro), silencio y oreja.

De las cuadrillas destacó Belou Romero.

Algemesí. Paco Delgado

A falta de la novillada de rejones que abroche la feria, la última función con picadores sirvió para que debutase en este serial una de las ganaderías ya emblemáticas y más destacadas de la historia de la tauromaquia: la de Victorino Martín, a cuyo fundador, el gran y carismático Victorino Martín Andrés, se homenajeó por la mañana y, tras romperse el paseíllo, ya por la tarde, se le hizo entrega de un recuerdo con la imagen de la patrona de la ciudad.

También debieron encomendar a la patrona a los novilleros encargados de lidiar el encierro de presentación. dos toreros que también actuaban por primera vez en esta plaza y que pese a ser habituales de la ganadería y conocedores de los productos que cría Victorino se las vieron y desearon para poder con los ejemplares que hicieron que por primera vez apareciese la A coronada en la pizarra algemesinense.
Fue un encierro de desigual presencia, dentro de la línea clásica y típica de la casa, largos, escurridos, vareados, lavados de cara y con pitones y pese que sacaron bastantes dosis de nobleza no dejaron estar cómodos a sus matadores.

El primer novillo de Victorino que saltó al palenque trapezoidal de Algemesí, “Mingotero” de nombre, para los amantes de la estadística y el dato preciso, marcado con el número 31, fue de trato laborioso para el peonaje en los primeros tercios. No fue fácil estar con é, perdiendo las manos cuando se le bajaba la mano y revolviéndose con presteza y velocidad. Compuesto y con maneras, Alejandro Fermín sacó una faena trabajada, arrestosa y stajanovista. Y en el mismo plan anduvo con el segundo de su lote, de comportamiento muy parecido y sin especial entrega en el último tercio, estando ora vez el cacereño dispuesto y valiente.

La única oreja de la tarde, fácil y generosa, fue para el nimeño El Rafi, que no acabó de acoplarse al cárdeno que cerró plaza en una labor de muchos altibajos. Su primero echaba las manos por delante y se frenaba en el capote. Fue éste un novillo andarín y pegajosos con el que costaba mucho estar ante él, teniendo El Rafi que estar muy atento y ojo avizor en todo momento, pues se revolvía con gran presteza y agilidad de cuello, siendo silenciada su labor.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…