El periodista de La Vanguardia considera que “La unión de animalismo e independentismo es un cóctel molotov explosivo”.
José R. Palomar
Joaquín Luna es un veterano y experimentado periodista de La Vanguardia, una de cuyas especialidades ha sido el de ejercer de corresponsal, en zonas tan distintas como Asia (corresponsal en Hong Kong); Francia, Israel…Y ha acudido a conflictos bélicos: en los últimos dos años: Ucrania, y antes Corea, etc…Cuando está en Barcelona escribe con su pluma afilada e irónica una columna cada dos días, y cubre acontecimientos diversos (en la sección de sociedad) .Pero además, es un gran aficionado. Ha vivido los buenos, y peores tiempos de la Monumental. Decepcionado por la falta de toros en su ciudad, se contenta ahora con viajar a las plazas, cuando el tiempo se lo permite. Y no pestañea a la hora de presentar actos taurinos…
– ¿Cuando vio su primera corrida de toros?
– Más que corrida de toros en sí, recuerdo que allá por el verano, y en la noche de la verbena de Sant Joan, mi padre me llevó a ver el espectáculo de El Bombero Torero en la Monumental, donde había una parte “seria”, en la que un becerrista toreaba… Mi padre, aunque había sido aficionado en los años 50 (e incluso vio a Manolete) no incidió en seguir llevándome… Cuando estudié Periodismo en la Universidad de Navarra, conocí a buenos aficionados, con los que fui a Zaragoza (y otras plazas). Además, me puso en contacto con Juan Pedro Carrasco (hijo de la ganadera Ana Romero) y he he mantenido en el tiempo la amistad con esa familia…Y ya en los años 80, acudí por mi cuenta a la Monumental, de forma habitual…
– ¿Algún torero por el que sienta predilección?
– Soy “morantista” (lo reconozco), y me gusta mucho el toreo de Curro Díaz. En mi retina de aficionado, recuerdo una memorable actuación de Juan Mora en la Feria de Otoño de Madrid del 2010. Y me impactó una faena de Lucio Sandín, pocos días después de la muerte de “El Yiyo”, ya en septiembre del 85, tarde en la que flotaba un ambiente sobrecogedor…Y no olvido una actuación de Antoñete en las Ventas, pues aunque no triunfó, capté el sabor de su toreo…
– ¿Cómo vivió la prohibición de los toros en Cataluña, en el 2010?
– Con mucha preocupación, pocos lo esperaban…Y es una lección en la vida: las cosas que creemos imposibles, pueden llegar a pasar finalmente. Se dieron un cúmulo de causas: la mezcla de independentismo y animalismo es un cóctel molotov…Pero antes, habría que analizar la poca asistencia de público a la Monumental, y que los carteles cada vez eran más flojos, los últimos años…
– Y ahora, con Salvador Illa y el PSC en el poder ¿cree que podrían volver?
– Hay un clima político de mayor serenidad, cierto, y se abre un resquicio a la esperanza… Sin embargo, de hacerse algo, sería una corrida especial, algo simbólico, no sé…pero ya no temporada completa (pensar eso sería una utopía)… Me da mucha pena ver la Monumental cerrada e incluso, cuando paso por ahí, trato de evitarla.
– ¿Qué plazas frecuenta?
– Donde más a gusto me siento es en Madrid (estuve en la última Feria de Otoño) por su rigor y seriedad; también visito Sevilla. Y en los últimos años he descubierto otras plazas, como Castellón, Valencia, etc.
– ¿Francia también?
– Suelo ir a Ceret, pero por la amistad con un pintor Luis Ventós (que tiene casa ahí). Es una plaza singular: toros impresionantes, ruedo pequeño y diestros modestos…
– Usted escribe a veces de toros en La Vanguardia pero ¿se atrevería con una crítica taurina?
– Me infunde mucho temor…. La tuve que hacer en una ocasión: conocía al que la escribía en La Vanguardia: el gran psiquiatra Mariano de la Cruz. Hubo un jueves festejo, a principios de los noventa en Agosto, y recuerdo que toreaba Joselito… Por fortuna, tuve sentado al lado a Joan Pere Viladecans, y departí durante la tarde con el mozo de estoques de Joselito, íbamos haciendo comentarios…
– ¿ A qué críticos admira?
– Citaré a algunos ya fallecidos: De la Cruz (del que le hablé), como también Joaquín Vidal, del que admiraba su vertiente literaria. Me interesó Antonio Díaz Cañabate, por su aguda descripción de las corridas en Madrid…De los actuales, me quedo con Barquerito.
– De vez en cuando ha presentado actos en Barcelona, vinculados a los toros…
– Sí, como una conferencia en torno a Chamaco (padre), y presenté un libro de Carlos Abella, no hace mucho. Nunca he escondido mi afición a los toros. Y me resulta absurdo que en el periodismo actual en España se “censure” de algún modo, todo lo relacionado con la Fiesta…Parece que no puede ser noticia algo que tenga que ver con los toros…Luego, hay contradicciones flagrantes: el espacio que TVE dedica a los Sanfermines (apenas hacer mención a la corrida vespertina, sin la cual lo primero, no tendría razón de ser). Y es hipócrita, centrándonos en la prensa, cómo El País esconde lo taurino, relegándolo a las páginas de internet…
– Y en cuanto a la radio…
– Escuchaba el programa de Molés en la SER, pero lo fueron relegando en la madrugada… Ahora tenemos Clarín, y poco más. Y en cuanto a televisión, he sido abonado de Canal Toros Movistar, y esta temporada One Toro, pero ¡ya ve! nos han dejado colgados a mitad de temporada…Y no creo que sea un espectáculo “poco vendible” en el plano audiovisual: las corridas que televisa Canal Sur o Castilla La Mancha TV tienen una gran audiencia…
– La fiesta está en horas bajas, por lo que dice ¿a quién considera responsables: los políticos, animalistas, o los propios taurinos?
– Todos tienen una porción de responsabilidad: los partidos de ultra izquierda han recogido la ideología animalista porque les reporta votos, y así “justifican” no haber sabido resolver los problemas reales de los ciudadanos. Y en cuanto a los taurinos, no han sabido modernizar el espectáculo: las plazas de toros son incomodísimas…Yo en Madrid, me sitúo junto al pasillo; son estructuras del siglo pasado, donde cualquier persona con cierta edad se puede partir la crisma subiendo o bajando escaleras…
Joaquín Luna es uno de los corresponsales más acreditados. Esta faceta la ha venido desarrollando durante muchos años en la Vanguardia. Hoy le pillamos en la redacción, pero siempre tiene “la maleta a punto”, por si tiene que emprender viaje…
– ¿En qué lugar del mundo se ha sentido más a gusto, en esa faceta periodística?
– Fue muy interesante mi etapa en Asia, especialmente en Hong Kong. Fui allí a finales de los 80. Disfruté en Francia, más que nada porque lo que supone vivir en París: un privilegio.
– Momentos de peligro, habrá vivido…
– Por ejemplo en la revuelta china de Tiannamen, porque el riesgo es verte rodeado de tanques, y encontrarte el día siguiente la ciudad desierta…Peligroso pudo ser Israel, y en uno de los últimos con motivo del conflicto bélico en Ucrania: existía el peligro de que las tropas rusas entraran en Kiev, y acostarte tan tranquilo, al día siguiente ¡tenerte que marcha por piernas”!…
– ¿Existe compañerismo entre los corresponsales?
– La verdad es que sí, más que en España: por ejemplo, he hecho amistad con gente de la competencia (incluso) como el del País Ayestarán.
– ¿Cómo se adapta uno a un país nuevo, incluso con una lengua que desconoce?
– Es cuestión de ir viviendo, y mezclarte con la gente, al final siempre acabas saliendo a flote…
– ¿Puede hablar de haber pasado miedo?
– Yo establecería un paralelismo, a cuando el torero está frente al toro… Mientras estás trabajando, no piensas en el peligro (sin llegar a cruzar el límite de lo temerario). Y siempre me he fijado en los ojos de los toreros antes del paseíllo: nunca se me ocurre (aunque lo conozca) saludar a un diestros en los momentos previos, en el patio de cuadrillas.
– ¿No se aburre cuando regresa a España, con su labor cotidiana, escribiendo artículos, etc.?
– Echas en falta esa mengua de dopamina, el viajar a otros países (sonríe). Siempre estoy dispuesto a desplazarme a donde me manden…
– En sus artículos no suele ser “políticamente correcto”, ni siquiera con el periódico en el que escribe…¿es el humor la salvaguarda?
– Ahora que dice eso, me recuerda (no lo estoy comparando), cuando en el franquismo te las tenías que arreglar para escribir algo, sin que te lo censurasen. La vía del humor, siempre es un carril adecuado…
Que lo siga pisando…con cuidado.









