El delegado de El Mundo en Cataluña analiza la actualidad de los medios de comunicación y sus pocas, pero interesantes, experiencias taurinas.
José R. Palomar.
Iñaki Ellakuría pertenece a una generación de jóvenes periodistas, que rondan los 40 años, y que han imprimido a su profesión un componente ético, de servicio a la independencia, y lejos de las influencias políticas, como aplican otros, denominados por Herrera “Equipo de opinión sincronizada del sanchismo”… En su periódico El Mundo no se olvida nunca la información taurina, aunque en la tierra de Iñaki, no hay toros desde hace 14 años. Suya fue la crónica en La Vanguardia de la célebre puerta grande de Morante de la Puebla en la Monumental de Barcelona, cuando la prohibición de los toros en esta comunidad ya estaba dictada, de donde fue llevado a hombros por toda la ciudad hasta su hotel entre gritos de “libertad, libertad” de los varios centenares de personas que quisieron acompañar aquella noche el maestro.
Ellakuría trabajó como redactor de política en La Vanguardia, y estuvo en las delegaciones catalanas de el ABC y la agencia EFE. Actualmente es delegado de El Mundo en Cataluña y no de sus más destacados columnista en la edición nacional. Asimismo, interviene
como contertulio en los programas “La brújula” de Onda Cero y uno de Radio 4 y “Café d¨ideas” en TVE- 2. Acaba de salir al mercado editorial el libro (escrito junto a su colega Pablo Planas) “Puigdemont. El integrista que pudo romper España”.
Bajo su apariencia seria, se esconde un hombre con gran ironía y sentido del humor. Su periodismo lleva el aditamento de la buena literatura, como demuestra en sus artículos de opinión.
-¿Cuál fue la primera vez que asistió a una corrida de toros?
– En mi casa siempre ha habido una querencia por los toros. Mi abuelo Carmelo, natural de Barakaldo, era amigo de Chamaco y mi padre me contaba como cada vez que éste toreaba en Barcelona le iban a ver a la plaza y tenían después cierto trato con él. Además,
mi padre ha pintado varias series de cuadros de motivos taurinos con una técnica de pop art. Una mezcla muy llamativa y bella que tuvo bastante éxito. Aunque por la televisión solía ver de vez en cuando algunas corridas de toros, cuya belleza y ritual me fascinaba,
acudí por primera vez a la Monumental ya de universitario, en 1998 a ver a José Tomás, cuya incipiente carrera ya había sido recogido por la prensa. Yo era un fiel lector de las crónicas de Joaquín Vidal en El País. Acudí solo a la plaza y quedé fascinado
con aquel joven torero que abrió la puerta grande. Podemos decir que viví el idilio de José Tomás con Barcelona casi desde su primera corrida hasta la última con la que puso el cierre forzado a los toros en Cataluña por la presión del nacionalismo y la complicidad
del PSC. Fue un día de grandes emociones, muy triste. Con otros compañeros periodistas muy taurinos, Joaquín Luna, Alfred Reixach, Alberto Gimeno comimos en casa Leopoldo y después de una amena sobremesa con “La Nena”, la propietaria del mítico restaurante
del Raval, acudimos por última vez a la Monumental.
– ¿A qué torero admira más?
– Con José Tomás descubrí por primera vez en directo el rito y la magia de los toros y, no me duelen prendas admitirlo, me ha hecho disfrutar de algunos climas estéticos y espirituales sin igual. Una experiencia mística. Así que mi tributo a este maestro es total. Otro torero que rompió el molde es Morante de la Puebla. Y a Enrique Ponce también le he presenciado tardes extraordinarias. Pero en general tengo mucho respeto y admiración por todo aquel que se pone delante de un toro.
– ¿Qué plaza de toros le gustaría visitar?
-La Monumental de Méjico, aunque la que más me gusta y me hace sentir es la Maestranza.
-¿Cuáles son los cronistas taurinos que ha leído? ¿Y libros sobre la Fiesta que le hayan impactado?
– Como he dicho antes, buena parte de mi bagaje cultural taurino y mi poco conocimiento como aficionado se lo debo a las crónicas de Joaquín Vidal en El País y las de Vicente Zabala en ABC. También me gusta Andrés Amorós, Javier Villán y en la actualidad, las crónicas de Zabala de la Serna en El Mundo me parecen de gran altura. Libros hay muchos, pero me quedo con la biografía que Antonio Burgos escribió de Curro Romero y el de Manuel Chaves Nogales sobre Juan Belmonte.
– ¿Por qué cree que los toros están siendo tan cuestionados por políticos y animalistas?
– Los toros son una anomalía incómoda en la sociedad actual porque son una expresión atávica, pura y atada a la más cruda realidad –tanto que se pone en juego la vida-. Eso es intolerable para una sociedad que vive en el autoengaño aséptico -que nos lleva a negar
amenazas existenciales como la Rusia de Putin y el yihadismo- y del simulacro permanente. Las corrientes animalistas, que agitan la prohibición con la complicidad de políticos ignorantes, son un ejemplo de esa hipocresía: consideran que el toro es torturado
en la plaza mientras el animalismo fomenta la tortura de convertir a animales en “mascota” -el perro y el gato como meros objetos para el ocio- y encerrarlas en pisos de las ciudades, auténticas jaulas. Luego, se añade la ignorancia y la mala fe del nacionalismo, que vincula a los toros con “lo español” y por este motivo quieren acabar con ellos. El caso de Cataluña es paradigmático. El Parlament prohibió las corridas de todos –básicamente porque las consideraba españolas, aunque hablaran de derechos animales y blablabla- pero no lo hicieron con los “Correbous” de la provincia de Tarragona, tratándoles de una expresión “propia” de Cataluña y que por lo tanto se debía preservar. Yo seguí muy de cerca aquel proceso en el Parlamento catalán y desde el primer momento estaba claro
quería “tocar” los toros por su valor simbólico y formar parte de la cultura común de los catalanes con el conjunto de España. Además de la traición del PSC, que en aquel momento gobernaba la Generalitat con José Montilla, y que hasta el último momento hizo creer a los defensores de los toros en Cataluña que se iba a abstener y por lo tanto la votación no saldría, la empresa Balañá creo que no jugó del todo limpio. Se dio cuenta de que, si se enfrentaba al poder político, sus otras áreas de negocio como las salas de cine podrían ser perjudicadas. La realidad es que la prohibición ya no está vigente en Cataluña y ningún empresario se ha atrevido o querido celebrar una corrida.
– ¿Por qué los medios, sobre todo la prensa, dedican cada vez menos espacio a los toros; radio: sólo un programa taurino de ámbito estatal) y televisión (ya sólo televisan las cadenas autonómicas y está en el aire que siga el canal de pago taurino). ¿No vende la información taurina?…
– Toreros como José Tomás y Morante de la Puebla son los últimos ejemplos de como los toreros se pueden convertir en fenómenos de masas en el siglo XXI, desmintiendo los que pregonan que es un arte caduco que no interesa. El problema es que para interesar tiene que llegar al gran público y eso solo se consigue teniendo espacio en los grandes medios de comunicación gratuitos como RTVE. Hoy es casi imposible que un joven, si en su casa no son aficionados a los toros, pueda descubrir por sí solo este arte porque no hay en los medios generalistas –con la excepción de El Mundo y el ABC- espacios dedicados a los toros. Nadie se puede hacer aficionado de algo a lo que no tiene acceso.
– ¿Cuál es el principal problema que aqueja ahora a la prensa: la dependencia del poder político?
– Respecto a los diarios, el principal problema es que nunca en la historia habíamos tenido tantos lectores –millones en nuestras ediciones digitales- y los ingresos publicitarios habían sido menores. Esa es una gran contradicción. Luego están las consecuencias del cambio tecnológico. Las redes sociales han creado la falsa percepción de que ya no se necesitan los intermediarios (periodistas) con la realidad, aquellos que la analizan, la interpretan y la ofrecen a un receptor. Sino que todo ciudadano se puede informar por su cuenta. Esto ha maltrecho la jerarquía y que un youtuber desconocido –del que nos sabemos sus fuentes de información etc- sea para mucha gente más creíble -seguramente porque le diga aquello que espera y le gusta- que por ejemplo un diario como el New
York Times. Recuperar la confianza de los ciudadanos es nuestro gran reto.
-¿Podría explicar las señas de identidad de El Mundo, que le diferencian de otros medios?
– Somos un diario irreverente con el poder, tenga el color que tenga. Durante las investigaciones de la trama corrupta Gurtel del PP fuimos el diario que más exclusivas publicó, como ahora somos los que lideramos la información acerca de la presunta corrupción en el seno del Gobierno y en la familia de Pedro Sánchez. Además de este espíritu de rebeldía, destacaría nuestra pluralidad en las firmas de opinión. En nuestras páginas conviven sin ningún problema columnista de izquierdas como Antonio Lucas, gran poeta, además, y un azote del sanchismo como es Jorge Bustos. Esa mezcla forma parte del ADN de El Mundo.
– ¿Cuáles son las principales cualidades que debe atesorar un periodista?
– Dominio del lenguaje, honestidad, bagaje cultural e histórico, y un compromiso sagrado con la veracidad de los hechos, la factualidad.
– El periodista ¿puede ser amigo de los políticos?
– Tener una amistad con alguien del que informas a menudo es muy complicado porque, tarde o temprano, sus intereses van a chocar con algunas de tus informaciones o escritos. Puedes tener una buena relación, de hecho, yo la tengo con varios políticos de primera línea, pero sin nunca olvidar que por encima de esa relación está el compromiso con los lectores y con el deber de informar.
– ¿Qué ha pretendido con el libro sobre Puigdemont?
– A Puigdemont se le ha ridiculizado mucho fuera de Cataluña pero ha sido el presidente de la Generalitat que llegó más lejos, al declarar la independencia. A lo que no se atrevieron ni Jordi Pujol ni Artur Mas. No había ningún libro en castellano escrito sobre él y hemos querido explicar sus orígenes familiares, culturales, ideológicos, sus inicios como periodista y su salto a la política. Un retrato que ayude a entender al político que sigue hoy y pese a estar fugado de la justicia condicionando la política española hasta el punto de que es el primer sostén de Pedro Sánchez en la Moncloa. Es un libro que también ayuda a entender el presente de Cataluña, donde el proceso independentista ha fracasado pero el nacionalismo continúa con su proyecto de ruptura con España y construcción de un estado propio. Ignorar eso, o tolerarlo porque coyunturalmente el Gobierno necesita los votos de ERC y de Junts, es uno de los graves errores de la democracia española.
– ¿Qué figuras destacaría en el periodismo radiofónico?
– Carlos Herrera, Carlos Alsina, Rafa Latorre, Jorge Bustos y Juan Carlos Ortega.









