Hace tan sólo un par de días, llamé por teléfono al director de Avance Taurino, Paco Delgado, para comentarle la concesión a nuestro común amigo Paco Brines, del premio Cervantes en su localidad de Oliva, por su Majestad el Rey, acompañado de su Majestad la Reina Doña Letizia. Delgado me comentó: al día siguiente de conceder el prestigioso premio, tuvieron que ingresarlo de urgencia en un hospital, donde falleció el jueves a las 22 horas.
Sabedor de su gravedad, no me cabe la menor duda de que el Creador en su infinita bondad, ha querido concederle a Paco Brines que pudiera recoger personalmente el merecido premio.
Conocí a Paco Brines hace unos 30 años. Éramos ambos, miembros del Jurado instituido por la Diputación de Valencia para conceder los premios relativos a las ferias taurinas de Fallas y de San Jaime en el mes de julio.
En el ágape, que precedía a la reunión Brines y servidor acostumbrábamos a cambiar impresiones sobre el desarrollo de la reunión.
En una ocasión Brines me pidió: Paco ¿no te importa acompañarme hasta el hotel?. A estas horas no me siento seguro en la calle.
Naturalmente accedí, en esa ocasión y en muchas más. Se hospedaba en el hotel Oltra, situado en la plaza del Ayuntamiento, precisamente a escasos metros de donde yo tomaba el autobús nocturno para dirigirme a casa.
Era una gozada charlar con el poeta. Brines era un grandioso aficionado, muy buen amigo de Luis Francisco Esplá, admirador de Antonio Órdoñez, de Romero y de Paula.
Poseía una vasta cultura, educado, comedido, buen conversador. Repito: un gran personaje.
En el 2001, fue nombrado Académico de la Lengua, sustituyendo en el sillón que ocupó Buero Vallejo.
Una vez más España pierde a uno de sus mejores hombres.
Dios te guarde querido y admirado Paco.









