Ismael Martín y Nek Romero pasean senda orejas de una buena novillada de José Cruz.
Valencia, 11 de mayo
Novillada del Día de la Virgen. Un tercio de entrada.
Novillos de José Cruz, bien presentados y de buen juego en conjunto.
Manuel Caballero (de berenjena y oros), vuelta al ruedo y silencio tras aviso.
Ismael Martín (de pavo y oro), ovación y oreja.
Nek Romero (de azul pavo y azabache), silencio y oreja con aviso.
De las cuadrillas destacaron Fernando Casanova y Víctor del Pozo.
Paco Delgado
Foto: Mateo
Tras casi dos meses de ayuno y abstinencia, el coso de Monleón volvió a abrir sus puertas para acoger la novillada con que se festeja la festividad del día de la patrona, la Virgen de los Desamparados, en la que se anunciaron tres novilleros que ven ya cercana la alternativa y para los que se puso enfrente un encierro de José Cruz, noble y de buen juego pero al que puede que le sobraran kilos. Y de los que no se sacó todo el jugo posible.
Se lució el nuevo Caballero en las chicuelinas con que recibió al primer novillo de la tarde, un ejemplar lustroso y con hechuras de toro pero con demasiada blandura, perdiendo las manos ya antes de acudir al caballo y provocando las protestas del respetable. Pero el animal tenía casta y tiró para adelante, demostrando nobleza e interés por la muleta. El de Albacete dejó ver su ya mucho oficio, el estar puesto y conocer la que quiere que sea su profesión. Muy solvente en sus tandas con la derecha y menos lucido al natural, lado por el que el novillo tuvo menos claridad. Pee a su contundencia estoqueadora la gente no acabó de convencer al palco y toda su recompensa quedó en una vuelta al ruedo.
Más escurrido y vareado el cuarto pero también con movilidad y nobleza. No llegó a acoplarse el de Albacete en un trasteo un tanto intermitente y como a golpe, sin macizar ni apurar a un buen novillo.
Atacó de lejos al caballo el segundo, llevándose un fuerte castigo. Se precipitó Ismael Martín poniendo banderillas, quedando deslucido el tercio. Llegó el de Cruz embestidor y con transmisión al último tercio, sin que su matador se terminase de aclarar con él. Muy bullidor, buscando la complicidad del tendido pero sin apurar a un oponente que le enganchó de mala manera la hora de matar, aunque afortunadamente sin más consecuencias que el susto y algunos desperfectos en el traje.
Recibió al quinto con dos largas de rodillas, declaración de intenciones que ratificó al banderillear de manera tan espectacular como irregular. Y a lo tremendo arrancó su faena, con tres pases cambiados por la espalda. Luego ya todo fue otro cantar; una sucesión de tirones y enganchones en un trasteo deshilvanado y sin contenido. Pero la rapidez con que dobló el novillo, pese a que el estoque cayó muy bajo, le valió una oreja.
No acabó de responder el más ofensivo tercero al saludo capotero de Nek y tampoco tuvo buen son en el último tercio, sin recorrido y a la defensiva. El de Algemesí derrochó pundonor y valor, sobre todo en una serie metido en tablas sin apenas espacio para dar salida al novillo.
Se derrumbó el sexto al salir del peto pero remontó, tomando el engaño si bien un punto rebrincado con buen son y obediencia, sin qu Nek llegase a cogerle el aire sino hasta el tramo final de una faena inconexa y con altibajos.









