Gran dimensión de Román en Las Ventas

La rigidez presidencial y el verduguillo le privan de la puerta grande.

 

Las Ventas, 11 de mayo.

Segundo festejo de la Feria de San Isidro.

Casi lleno.

Toros de Fuente Ymbro, el segundo premiado con la vuelta al ruedo.

El Fandi, silencio, silencio y silencio

Román, oreja tras aviso y vuelta al ruedo tras dos avisos.

Leo Valadez, herido por su primero.

Sufrió luxación hombro derecho y contusiones y erosiones múltiple, siendo trasladado para estudio radiológico al Hospital la Fraternidad Muprespa-Habana. Pronóstico reservado.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

 

Toros de Fuente Ymbro, serios, con trapío, excelente presencia y variado comportamiento que mostraron nobleza, exigencia, bravura y dieron emoción a lo que aconteció en el albero. Román derrochó valor y entrega, dejó lucir a su primero, y en una faena que fue a más cortó una importante oreja, en el otro la tardanza en caer después del uso de los aceros le privó de trofeo, por eso no salió por la Puerta Grande. El Fandi demostró conocimiento, oficio y supo entender a su lote, dando ritmo a sus faenas, pero sin encontrar suficiente eco en el público. Leo Valadez arriesgó, no logró someter al único que mató, sufrió dos impactantes levantadas del albero y tuvo que retirarse a la enfermería con luxación de hombro.

Suelto salió en el capote el primero de El Fandi. No fue castigado en varas. Destacó en un par al violín que hizo las delicias del público. En el tercio inició de rodillas la faena de muleta. Quiso darle continuidad a la faena y se la dejó puesta en la cara siguiéndola con nobleza por ambos pitones. La justeza de fuerza le hizo defenderse y David con mucho oficio consiguió dar ligazón a las series, solventar enganchones y paliar la falta de empuje del astado. En su segundo se lució en una ajustada larga cambiada junto a tablas. Los pares de banderillas al cuarteo, de dentro afuera y al violín tuvieron más ajuste que en su anterior toro. De muleta toreó en el tercio cerca de los pitones por ambos lados en series largas aprovechando la inercia y codicia. Con la izquierda tiró con intensidad sin llevar plana la muleta. A tercer toro, por el percance de Valadez, le saludó con otra larga cambiada, verónicas ajustadas y posterior brega hasta el tercio. Ligó los muletazos por el derecho. Se ciñó por el izquierdo para tirar y dar continuidad pero no logró el acople, ni la transmisión deseada, por la sosa y escasa embestida del toro.

Román saludó con quietud a su primero. En su quite Leo Valadez destacó por tafalleras y caleserinas. Brindó al público. Citó de lejos y con la izquierda, permitió el lucimiento del toro, se asentó y lo pasó con seguridad. Aprovechó la movilidad y nobleza del astado repitiendo desde lejos por la derecha y dando su tiempo entre series. En la siguiente citó desde más cerca ligando con rotundidad. Pasó a entre las rayas y las series fueron de cuatro y cinco muletazos, pudiendo, bajando la mano, ciñéndose el toro y con el público entregado. La poncina final y el estoconazo fueron jaleados por el público que con unanimidad solicitó la oreja. Su segundo salió suelto en el capote. Tardeó en la muleta, midió constantemente, escarbó, tuvo un embroque peligroso y Román tragó, ofreció el cuerpo y tocó con la pañosa para provocar la embestida aguantando heroicamente a tan exigente astado. La estocada arriba y el descabello no tuvieron el efecto deseado, tardó en caer y enfrió el ánimo para solicitar, con fuerza, una oreja que le habría permitido salir por la Puerta Grande.

Leo Valadez se lució en su quite por chicuelinas y tafalleras. Brindó al público. Lo intentó por ambos pitones y los muletazos no salieron limpios al no someter a este enrazado animal. Siguió exponiendo el torero y el soltado de cara al final del muletazo no le permitió acoplarse. La cogida al entrar a matar impresionó fuertemente al público.