Con la que está cayendo en España, que parece inconcebible, pero hay que seguir y hablar de los sanfermines, que son sanfermines frivolizados. Cada año más. ¿Y cuál es una de las armas más terriblemente poderosas para poder hacerlo? La tele. Y ¿quién puede seguir frivolizando?. Pues la tele.
TVE lleva haciendo una cosa muy buena desde hace muchos años : transmitir los encierros pamplonicas en directo aderezado con presentadores y reporteros que los rellenan antes y después. Y no se puede decir que han ido mejorando con el paso del tiempo, pero ahí estaba y, mejor o peor, ayudaban al espectador a sentir el ambiente y a disfrutar del espectáculo. Los encierros son lo mejor de Pamplona con diferencia, origen de las monumentales fiestas que son hoy. Alrededor del encierro se ha constituido la tremenda actividad turística, social y gastronómica, que es una enorme diversión muy sui géneris o al menos una actividad continua que quiere parecerse al jolgorio, verdadero o falso, venga a cuento o no. Y a saltar y gritar siempre.
Los fieles veían cada mañana del 7 al 14 de julio de todos los años el encierro pamplonica y quedaban satisfechos. TVE encontró el chollo de unas enormes audiencias gracias al toro pero después se le ocurrió ignorar y despreciar, teniendo en Pamplona un equipo mastodóntico de profesionales, las corridas de la tarde, que son las que sostienen los encierros.
Pues más o menos iba cumpliendo, pero se ha ido deteriorando como todo en la antigua y superada España, hasta tal punto que 2026 y los del set y aledaños se olvidan de que los encierros han sido durante muchos años algo trágico, con muertos, y ahora continúan con un peligro claro.
Aparecieron unos nuevos presentadores con la jovial Ana Prada y el experto en encierros Teo Lázaro al que se sumó un gracioso, que no pega ahí ni con cola, llamado Yulian, al que lo mantiene la sociedad frívola y, es un decir, ligeramente estúpida. Pero es lo que se lleva. Y en años anteriores había muchos ji,ji,ji y muchas ja,ja,ja. Este año, para completarlo han fichado a un vasco, vasquísimo con nombre y apellido impronunciables, salvo tras hacer un intenso curso en euskera, lo que vasconiza más los navarros sanfermines. Y el támden de marras se dedica a llevar a cabo unos retos que frivolizan todavía más el programa y además quitan espacio y protagonismo a los reporteros, algunos ya de sobra.
El de nombre y apellido dificilillo además va despeinado a lo moderno con lo que completa el cuadro. Pelambrera hacia adelante, estéticamente horrible. Se habrán fijado que, mientras los modernos varones imitan a los adefesios, las mujeres llevan peinados normales. Una vez más nos ganan en sensatez.
Y siguen las gracias de los retos, estúpidos casi siempre, lo que nos faltaba. Y les regalo uno: entrevistar y bailar con dos ancianas de 85 años para arriba que durante 50 años seguidos asistan a los encierros.
Muy oportuno por si después ocurre algo verdaderamente grave.
Eso sí, se han convertido en figuras para la masa espectadora ante la pantalla o en la plaza de toros. Por ejemplo, a Teo -especialista sin más en encierros- se le ocurrió ir a ver los toros antes del cohete, lo que no hizo nunca su antecesor, y vuelve por el recorrido de regreso al plató como un héroe. La tele milagrosa. Como los presentadores, todólogos o tertulianos que se llevan los premios literarios más dotados.
Tranquilos. El año que viene más.






