Esplá: la excelencia de la Tauromaquia. Artículo de Carlos Bueno

 

 

El reconocimiento de la Generalitat a Luis Francisco Esplá con motivo del 9 d’Octubre trascendió el homenaje a una trayectoria excepcional. Al encomendarle el discurso en nombre de todos los premiados, la institución brindó a la Tauromaquia una oportunidad para reivindicar su lugar en la cultura y en la sociedad valenciana. El maestro alicantino aprovechó la ocasión para impartir una lección de excelencia, humildad, arraigo y responsabilidad, demostrando que los valores del toreo son también valores universales.

 

La celebración del Día de la Comunitat Valenciana volvió a rendir tributo institucional a quienes encarnan destacados valores en nuestra sociedad. Como cada año, el Pleno del Consell hizo entrega de las altas distinciones de la Generalitat a un conjunto plural de personalidades y entidades relevantes en la ciencia, la cultura, el deporte, el compromiso social y la empresa. Sin embargo, más allá del justo reconocimiento a cada trayectoria, la edición de este año dejó una impronta singular y oportuna gracias al protagonismo concedido al maestro alicantino Luis Francisco Esplá.

 

Fue una suerte para la Tauromaquia que se le otorgara el galardón y, sobre todo, el encargo de pronunciar el discurso en representación de todos los premiados, algo que trasciende la mera anécdota de protocolo. La Generalitat no sólo reconoció a un licenciado en Bellas Artes que ha volcado su retiro de los ruedos en la pintura, la cultura y la divulgación, sino que dio un paso valiente al despojarse de viejos prejuicios ideológicos e institucionales. Situar a una figura del toreo como voz común de la grandeza es un acto de madurez democrática y pluralismo cultural que merece ser subrayado.

 

Lejos de articular un alegato corporativo, Esplá ofreció un discurso magistral que vertebró en torno a cuatro ejes fundamentales: la humildad frente al aplauso y el honor público, la excelencia como idioma universal entre disciplinas, el arraigo a las raíces culturales y la responsabilidad de servir de ejemplo e inspiración ética a la comunidad.

 

La gran virtud de su intervención residió en su capacidad para tender puentes. Esplá no presentó la Tauromaquia como un feudo aislado o una excepción cultural, sino como una actividad plenamente integrada en la trama de la sociedad civil. Sostuvo con lucidez que el mundo del toro comparte exactamente las mismas virtudes que articulan el éxito científico, deportivo o empresarial: la disciplina, la capacidad de superación, la entrega y la voluntad inquebrantable. El mérito, recordó el torero, no reside en el triunfo visible o el trofeo, sino en la solidez del proceso y la coherencia de los valores que lo hacen posible.

 

Resulta reconfortante escuchar en un foro institucional una lección de pedagogía sobre el sentido del honor público. La medalla recibida no puede servir, en palabras del diestro, para alimentar vanidades ni para distanciar a las élites del resto de la ciudadanía. Muy al contrario, debe operar como un recordatorio de la propia procedencia y como un compromiso ético con la colectividad. Quienes reciben el reconocimiento público asumen el deber moral de ofrecer referencias claras en tiempos de incertidumbre, demostrando que la constancia y la integridad poseen un valor indiscutible. “Esta medalla nos obliga a ser faro de la sociedad”, sentenció.

 

Especialmente inspiradora fue su alusión a la ciudad de Ceuta, a la que dedicó un emotivo espacio de reflexión sobre su convivencia histórica. Presentó el modelo ceutí de coexistencia armónica entre diversas tradiciones y culturas como un ejemplo para el presente, recordando que la vida en común exige el respeto a reglas compartidas.

 

En definitiva, la voz de Luis Francisco Esplá el 9 d’Octubre dignificó el acto institucional y significó un alegato taurino de incalculable valor. Sin caer en el victimismo ni en la trinchera ideológica, reivindicó el toreo integrándolo en el mismo altar de exigencia, ética y rigor donde se miden la ciencia, el arte o el deporte. Su exposición demostró que los toros no son un anacronismo desvinculado de la sociedad contemporánea, sino un crisol de virtudes capaz de aportar una lección de concordia al conjunto de la ciudadanía. Fue una suerte que le encomendaran pronunciar un parlamento tan magistral.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».