Con la feria de Otoño los que tienen el cerebro encerrado con muchos candados han repetido que había una encerrona de un novillero, no un festejo de único espada. Son los herederos de la legión ilógica de ignorantes que hablan de sanchismo por Sánchez cuando sanchismo viene de Sancho y el derivado de Sánchez es sanchesco.
Los mismos que insistían en lo de las antiguas pesetas cuando sólo había pesetas sin más, las que quedaban porque modernas no inventó nadie. Sólo mandaba el euro.
Ahora se insiste en encerrona cuando un torero se anuncia con una de seis animales bravos, y es mentira. Único espada sí, es voluntario su anuncio, pero encerrona no porque significa que a alguien lo lían en una jugada no clara y totalmente inesperada. Y por supuesto desagradable. Pues así llevan ellos dale que dale años y años y los de enfrente que no que no y que no. Pero ellos fuertemente cerrados de mollera e ignorancia, que sí, que sí, que sí. No sé quien inventaría esta significación falsa, que tanto éxito tuvo y tiene, desgraciadamente, pero no se bajan del burro. Comprendo que al principio los pudieran equivocar pero han tenido mucho tiempo y avisos para que llegara la rectificación, pero que si quieres arroz Catalina : encerrona, encerrona y encerrona pues no, no y no a lo que es corrida de único espada.
La encerrona no es voluntaria y parece claro que matadores y novilleros que se dejan anunciar con seis no hayan sido obligados contra su voluntad. Pues igual que lo otros disfrutaban con las antiguas pesetas, las pesetas y sólo pesetas que quedaban, pues estos lo hacen llamando encerrona a festejos de único espada. Pesetas igual a anterior billete legal y nada más. No había pesetas nuevas y viejas, sino las que quedaban en curso y el nuevo euro legal. Pues si se les pudiera abrir la cabeza a tanto ceporro, igual nos encontrábamos sorpresas, como cerebros planos.
Otra cosa muy diferente es llamar mano a mano a los que teóricamente lo son pero más falsos que Judas. Antes había manos a mano, con rivalidad, competencia, interés del público y a veces vencedores y vencidos, ahora a esta falsedad se le tacha de lo mismo cuando sencillamente son dos que torean juntos o para hacer carteles más baratos o para que los actuantes cobren un un poco más por matar tres que limitarse a dos. ¿Ha visto alguien en los últimos años enfrentamientos en el ruedo?, ¿intentos de presentar una supuesta pelea? o ir, por el contrario, cada uno a lo suyo como si estuvieran toreando en plazas distintas o como aquellas que antes se partían en dos y ni se veían (como ahora…). Ni se miran.
No tenemos ahora la oportunidad de que dos profesionales se quieran medir como podría haber sido en esta época Ponce con José Tomás o Hermoso de Mendoza, padre, con Diego Ventura. Pero Tomás y Hermoso parece que no estuvieron por la labor. Habrían sido cartelazos con rivalidad, que ahí sí la había, pero se la hurtaron al aficionado. Y los del no, callados como muertos. ¿No se atrevieron?





