Descafeinados queda más español. Light les va más moderno. Pero es la realidad de unos encierros, los pamplonicas, los números uno, que ya no son los que eran. Todo cambia y como han cambiado no las generaciones sino la Humanidad, ¿cómo van a seguir siendo iguales los encierros pamplonicas, además de que el paso del tiempo siempre influye con nuevas costumbres, nuevos deseos y nueva situación?.
No hay que buscar demasiado porque está clarísimo y así viene sucediendo hace ya unos años y cada vez se nota más. Sí es verdad que corren los toros con sus astas y que delante hay veloces corredores, pero con diferencias:
1/ Hay menos peligro, aunque naturalmente mucho.
2/ Ya no es trágico.
3/ Los toros no son como los de antes ni actúan como aquéllos.
4/ Corredores con otra mentalidad.
Hace ya unos años, puede que 20, inventaron lo del antideslizante, importantísimo porque no se caen los toros con la posibilidad de quedarse solos y aumentar el peligro en esas circunstancias para los mozos. Partirse mucho la manada era un peligro casi habitual.
Además, son ya toros atletas que los entrenan, antes no, con paseos diarios en las fincas para que sean atletas y no se caigan en plaza alguna. Esto les lleva a acostumbrase a correr siempre juntos y a toda velocidad.
Por eso muchos corredores se someten a unos entrenamientos para poder ir más preparados y a una velocidad casi de récord. Lo de Pamplona debería denominarse las Olimpiadas del Toro. ¡A ver quién llega antes!. Hace ya mucho nos fijábamos en el peligro y en la cornadas. Ahora sólo se habla de velocidad, velocidad, velocidad y más velocidad. Pues lo han hecho, repiten y repiten, en 2 minutos 23 segundos, o en 2.30 o en 2,20 etc etc. Las cifras son las que mandan. Ahora son la noticia, por supuesto.
Los toros casi siempre juntos y a todo trapo, con unos cabestros, muy habituados, y tan veloces o más que los bravos, y en lo único que piensanes en correr como locos y terminar la carrera cuanto antes, rarísima y ruidosísima para ellos, y se olvidan de embestir y lo único que hacen es topar y derribar con el morro todo lo que se les pone por delante, por lo que abundan las contusiones y fracturas óseas. Escasos derrrotes y pocas utilización de los pitones para cornear y que salgan en los partes las heridas por asta de toro. Y es que además los toros son más noblones y mansones que antes aunque sean mejores para la muleta. En los encierros de ahora topan, arrasan, derriban, no embisten.
Tan rápida es la carrera que hasta cuesta trabajo hasta identificar a los buenos corredores habituales a la velocidad que van toros y mozos. Antes se les conocía como “los divinos”, ahora como habituales sin más a los mejores que van en astas. Pero que pueden hacer carreras cada vez más cortas por la dichosa velocidad.
También han cambiado, no en esencia sino en imagen, y nada tiene que ver con lo escrito en este artículo por los motivos que han vuelto descafeinados a los encierros, por la incorporación de la mujer como corredora. Un 6 % dicen que son ya.
El caso es que, afortunadamente, hace ya 17 años que no muere un corredor y fue en unas condiciones especiales. Y las cornadas graves o gravísimas, también afortunadamente, son muy escasas.
Pero el caso es que han cambiado. Peligrosos siempre, pero no como antes, ni mucho menos. Descafeinados y light hoy en día.






