El vicio del “fumeque” en Antoñete
No es que el hábito del tabaco fuera solamente del desaparecido diestro Antonio Chenel “Antoñete”, el hábito, o para decirlo más claramente el vicio del fumeque ha afectado y lo sigue haciendo a un gran número de toreros.
Recuerdo una ocasión en la plaza de toros de Valencia, que mi difunto hermano, Manuel, me dijo “mira a Julio Aparicio como se acerca al burladero de apoderados con la intención de mangar algún “truja”, (sinónimo en la época de cigarrillo). Efectivamente, alguien sacó el paquete de pitillos y le ofreció un cilindrín al diestro madrileño de la Fuente del Berro.
Por eso digo, que han sido muchísimos los toreros que no han podido resistirse a dar alguna calada que otra, mientras estaban en el callejón.
En el homenaje dedicado al gran torero valenciano Manolo Montoliú, en el Ateneo Mercantil de Valencia al cumplirse 25 años de su cogida y muerte en la plaza de Sevilla el día 1 de mayo de 1.992, el gran periodista, director del semanario Aplausos, colega y sin embargo amigo, José Luis Benlloch, narró a los presentes la siguiente anécdota.
Hace varios, bastantes años en Bilbao, se produjo tras una enorme tormenta, una inundación que afectó a prácticamente toda la ciudad. Las calles y sobre todo los sótanos y garajes, fueron los más afectados.
Antoñete, que se encontraba en el hotel dispuesto a retornar a Madrid, pidió a los miembros de su cuadrilla que sacasen cuanto pudieran del interior del coche que lógicamente también se había visto afectado por la inundación. Así lo venían haciendo, cuando Antoñete, dirigiéndose a Montoliu, le dijo: “Manolo, no te olvides de coger el cartón de Winston que es nuevo, eso es lo primero que debes recoger”
Lo dicho, lo primero el “fumeque”.
Le digo a usted guardia…









