El que tira del carro

Esta temporada tenía que haber celebrado, y a lo grande, sus treinta años como matador. Y se había planteado un reto: torear más que nadie en una campaña tan especial. Y lo sigue intentando, pese a lo complicado que está todo.

 


Paco Delgado

 

No ha perdido la ilusión y, de momento, Enrique Ponce es el nombre que aparece cada vez que se da a conocer un cartel en una campaña en la que se está haciendo con cuentagotas.

Pese a lo extraño y raro de una temporada desvirtuada por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, poco a poco se van organizando ferias y festejos y en no pocos carteles aparece Enrique Ponce, que estará, por ejemplo, en la corrida con la que se abrirá la campaña en El Puerto de Santa María y que servirá para festejar el 140 aniversario de este coso.  Será el día 6 de agosto y con toros de Juan Pedro Domecq actuará con Morante de la Puebla y Pablo Aguado. Antes, el día 3, habrá toreado en Huelva, junto al rejoneador Andrés Romero y los matadores Sebastián Castella y David de Miranda, con quienes lidiará toros también de Juan Pedro Domecq. El 4 toreará en Plasencia con Emilio de Justo, el día 1 de agosto lo habrá hecho en Osuna, con Diego Ventura y el 2 en Navas de San Juan, donde actuará como único espada para lidiar toros de su propia ganadería.

Una semana más tarde, el sábado 15 de agosto, se anuncia en la plaza francesa de Beziers, con la rejoneadora Lea Vicens y Sebastián Castella, lidiándose reses de Margé y Gallon.

El día 16 estará en la localidad jiennense de Santisteban del Puerto,con reses de Sancho Dávila y acompañado por el rejoneador Diego Ventura y Curro Díaz y el sábado 29 de agosto hará el paseíllo en Mérida, para matar toros de Matilla junto a  El Fandi y Miguel Ángel Perera.

Seguro que cuando estas líneas se publiquen ya estará puesto en otras plazas, en otras ferias. Y dejando claro que no por nada es un torero de época y el número uno desde hace casi tres décadas. Porque, además de presentar un currículum inigualable, por su extraordinaria calidad, por su inagotable afición, que le hace ir perfeccionando cada año un estilo que hace tiempo ya creíamos insuperable, ahora, cuando más falta hace, está dando la cara. Nunca ha puesto pegas a torear con nadie, ni dificultades por su parte para su contratación; es, de las figuras, el que más corridas de las llamadas duras ha matado. Y tirando del carro. De los diestros principales, es el único que lo está haciendo, demostrando no sólo un entusiasmo por su profesión como nadie en la misma ha tenido y un compromiso que le enaltece y encumbra todavía más.

De las figuras sólo Ponce ha demostrado afición y, sobre todo, compromiso con su profesión, liderando el movimiento que trata de salvar una temporada que hace aguas y que amenaza muy seriamente con graves daños a un sector en el que muchos miran para otro lado.

En estos momentos tan complicados y duros, cuando los enemigos de la tauromaquia se multiplican y acechan como lobos hambrientos y sanguinarios, sintiendo a su presa ya en sus fauces al verla tan desvalida, no distingo a ningún otro de sus pares que de un paso adelante y diga aquí estoy yo. Que me pongan en esta plaza. O yo monto esta corrida. O voy a ver qué me invento para que la gente siga ilusionada con ir a los toros. Ninguno.

En la mente de todos bailan nombres que mueven a muchos miles de aficionados cuando, una vez al año, o dos, o ninguna, deciden torear en una plaza fuera de concurso y que, aquí y ahora serían muy pero que muy necesarios para intentar reflotar una nave que parece a la deriva. Me temo, sin embargo, que hace tiempo que abandonaron el barco y no parece que en este momento, cuando todo pinta tan mal, tengan interés en volver a buscar soluciones.

Y por eso, además, Ponce es el principal. Y lo seguirá siendo, de no mediar desgracia -toquemos madera- mientras él quiera.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…