PALMAS
A la gran tarde que dio Finito de Córdoba ayer en Valencia. Entró en el cartel por la vía de las sustituciones, con el escepticismo de más de uno. Sin embargo, él se encargó de callar bocas con una actuación plena de torería, aroma, sabor, y derramando sobre el albero valenciano gotas de una extraordinaria torería.
PALMAS
A la magnífica impresión que causó el torero valenciano Román. A pesar de que falló con los aceros, y que no toco pelo, el rubio coletudo liceísta de Benimaclet firmó dos faenas entregadas, intensas, emotivas, de gran compromiso, en las que arriesgó, se la jugó sin cuento, cruzó la raya de la prudencia y se le vio como un torero que quiere ser. Y encima toreó con profundidad, sometimiento, verdad y sinceridad. Se abrió un amplio crédito
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A la gran corrida que echó Ricardo Gallardo. Seis toros muy bien presentados, lustrosos, con cuajo y seriedad. Y luego su juego estuvo presidido por generosísimos cotas de bravura. Tampoco faltó la calidad, la emoción y la transmisión, propiciando una gran tarde de toros
PALMAS
Buen balance de la feria. Y muchas cosa a destacar. Como el juego del toro Horroroso de Jandilla y la impactante actuación del peruano Roca Rey, así como la reaparición de Paco Ureña. La muy torera actuación del sevillano Pablo Aguado y la sorprendente y relevante actuación de Finito de Córdoba el día de San José. También la convincente actuación de Román ese mismo día, el juego en conjunto del encierro de Ricardo Gallardo, el ilusionante debut del novillero valenciano Borja Collado, o el triunfo de la rejoneadora Lea Vicens.
PITOS
Los aficionados que ayer, ante el cambio de cartel, decidieron devolver las localidades y recuperar el dinero. Pues salieron perdiendo, porque al final dejaron de presenciar el que posiblemente fue el festejo más interesante de toda la feria. En el hubo bravura, hubo torería, hubo entrega y emoción. Ellos se lo perdieron.
PITOS
A la tarde en lo climatológico, que se metió en tonos cárdenas y cenicientos. Oscuridad en el cielo, aire, y frío. Una tarde invernal a contra estilo, que sin embargo no pudo dar al traste con el festejo y el éxito del mismo. Los toreros se sobrepusieron a ese frío ambiente y ofrecieron un gran espectáculo
PITOS
Al balance más que sangriento de la feria. A pesar de todo lo bueno que ha ocurrido, la puerta de la enfermería se ha abierto más veces de lo deseable. El gravísimo percance de Enrique Ponce, el no menos grave del banderillero Javier Gómez Pascual. Y las cornadas, de cierta seriedad, sufridas por el matador de toros Octavio Chacón y los novilleros Borja Collado y el mejicano Diego Sanromán.









