Desuniones y uniones: flamenco y toros

En Atarfe se celebró recientemente un espectáculo taurino para reivindicar una vez más la declarada y repetida unión más absoluta entre toros y flamenco. Y, para refrendarlo, todas las actuaciones de los espadas estuvieron amenizadas por un cantaor.

 

 

 

 


Ricardo Díaz-Manresa

 

 

Durante mucho tiempo y cada vez que se plantea el tema, hay diferentes opiniones. Los partidarios de que la fusión entre ambos es total y la de los que no están de acuerdo con esa teoría.

Veamos. Hay cosas comunes:

  • Las dos son artes.
  • Las con muchos partidarios y seguidores.
  • Las dos muy populares.
  • Las dos muy españolas
  • Las dos muy queridas

Y las dos con circunstancias diferentes:

  • Hay muchos aficionados a los toros y no al flamenco y viceversa.
  • Una con su sonido conocido y la otra totalmente identificada con su música de pasodobles españoles, que parece que le va muy bien.
  • Las palmas para flamenco y toros son de ritmo distinto.
  • Las voces alentando al flamenco y a los toreros no se parecen en nada. Como los olés emitidos.

Los dos admirables pero puede que cada uno en lo suyo funcionen mejor. Hay opiniones que defiende que lo mejor es que vayan por separado y que la música del pasodoble por su agilidad y movimiento le va mejor a los toros. La del flamenco es mucho más lenta. Y es más : a los toros les van sólo los olés e incluso el silencio durante las faenas, solamente acompañadas cuando es justo y necesario por las voces de los espectadores. ¿Se puede ver a un público en silencio durante toda la actuación de un cantaor?

Lo de Atarfe fue como lento y obligado. Cantaores en todas las faenas. Claro, habían ido a cantar y no se iban a estar callados aunque el trasteo no lo mereciera. El protagonismo del público no fue como el que hay con los pasodobles.

Hemos visto muchas veces que, de vez en cuando, de uvas a peras, algún cantaor se lanza en un toro a ilustrar la faena con su pieza, y encima con alta voz porque los espacios son muy grandes y abiertos. Si no, se puede oir muy mal.

Como no es lo habitual y natural, cuando se quiere conjugar del todo flamenco y toros, hay que anunciarlo. ¿Quién recuerda en un espectáculo taurino que habrá banda de música?. Se da por hecho porque es lo habitual y lo oportuno.

Hay otra diferencia grande que puede que los separe y los lleve a cada uno por su camino: en los toros hay arte, tragedia y sangre. En el flamenco, afortunadamente, sólo arte. De ahí la intensidad y emoción diferentes de uno y otro.

Este es un tema de debate que pocas veces se plantea dando por hecho que flamenco y toros conviven sin problemas. Y tampoco este artículo quiere abrir brechas y diferencias, pero no está de más que se diga para poner a cada uno en su sitio. Y el que esté equivocado que lo acepte porque hará un buen ejercicio de democracia.

Mientras tanto, toros y flamenco, unidos o separados, harán disfrutar, como siempre ha sido, es y será, a muchos españoles y extranjeros asimilados.

Nació en Cartagena en 1944. Director del Telediario de la Segunda Cadena de TVE “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena. Jefe de corresponsales en el extranjero. Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.

Fue durante 8 años director del Diario Hablado de Radio Nacional de España de las 14.30, ocupando tiempos especiales como la Transición, la restauración de la Monarquía y los años de Gobierno de la UCD.

Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios. Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE. Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.

Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).

Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de Sevilla y Cartagena. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.