Hoy se cumple el aniversario de la cogida mortal que sufrió el José Delgado Pepe – Hillo en la plaza de toros de Madrid. Nació en 1754 en Sevilla. Debutó en los ruedos como banderillero en Madrid en 1769 y tomó la alternativa en Málaga en 1774, de manos de Juan Romero. En 1796 publicó La Tauromaquia o arte de torear, un texto importante para conocer la evolución del toreo. La obra fue muy probablemente redactada por José de la Tixera, amigo del torero. Considerado creador de la escuela sevillana, mantuvo una abierta rivalidad con el rondeño Pedro Romero.

Enrique Amat
El 11 de mayo de 1801 Pepe-Hillo alternaba con José Romero, Antonio de los Santos y Juan Conde en Madrid. Cuando entraba a matar al séptimo toro, llamado Barbudo, de la ganadería de José Gabriel Rodríguez Sanjuán de la localidad salmantina de Peñaranda de Bracamonte, fue corneado mortalmente, en imagen inmortalizada en el último grabado de la serie La Tauromaquia de Goya.
Fue un ídolo popular y su figura inspiró también obras musicales.
Así, una de las zarzuelas emblemáticas en la producción musical del compositor madrileño Francisco Asenjo Barbieri es la titulada Pan y toros. Una obra en tres actos, con libreto en verso de José Picón. Fue estrenada el 22 de diciembre de 1864 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. El pasodoble que da título a la misma se ha considerado una auténtica marcha de la manolería, alegre y vigorosa, y es de interpretación obligada en los paseíllos de muchas plazas de toros, entre ellas las de Valencia y Castellón. Su trama se desarrolla en la España de finales del siglo XVIII, con una conspiración liberal para acabar con la influencia de Manuel Godoy sobre el rey Carlos IV. En la acción aparecen personajes históricos como Francisco de Goya, la duquesa de Alba, Jovellanos o Pepita Tudó, la amante de Godoy, quien posa para Goya.
A esta obra Barbieri la dotó de una música que hunde sus raíces en lo popular y goyesco. En la misma tienen protagonismo las figuras de los toreros. Como la de Pedro Romero, interpretada por un tenor cómico. El papel de Pepe-Hillo está a cargo de un bajo y la figura de Costillares, de un barítono. En el acto I, que tiene lugar en un merendero a las orillas del Manzanares, cerca de la Venta del Sordo donde vive Goya, se interpreta la célebre marcha de la manolería titulada Al son de las guitarras y seguidillas, que contiene un relato de los toreros Romero, Costillares y Pepe-Hillo y se incluye la canción de este último titulada En Zeviya Costiyares.
Y son célebres las siguientes estrofas de un coro de manolas y manolos que cantan:
Romero, Costillares y Pepe-Hillo
a toititos uzias saludan finos.
Que a caballeros no echa la pata nadie
a los toreros.
Salud a los valientes discípulos del Cid,
que todos tres merecen la plaza dirigir.
Diganos usía, diga su mercé,
jefe de la plaza cuál de ellos va a ser.
Francisco Asenjo Barbieri nació en Madrid el 3 de agosto de 1823. Llevó a lo más alto el género de la zarzuela, de las que compuso más de setenta. Entre sus éxitos destacan El barberillo de Lavapiés, Los diamantes de la corona y Jugar con fuego. Y contribuyó a la construcción del Teatro de la Zarzuela, que fue inaugurado el 10 de octubre de 1856.
Por su parte, dentro de la producción como libretista de Ricardo Puente y Brañas merece destacarse la zarzuela Pepe-Hillo, a la que puso música el maestro Fulgencio Cereceda, que fue estrenada por los Bufos de Arderius, el 1 de octubre de 1870. Se trata de una obra en cuatro actos y seis cuadros, que se desarrolla durante el reinado de Carlos IV. Al margen de sus méritos musicales, tenía el picante de unas controversias políticas que llegaron a provocar su prohibición por los gobiernos revolucionarios de la época.
Es interesante y tiene escenas sugestivas, como el reparto de la sopa boba durante el primer acto, que parece arrancada de un cuadro de costumbres. Los otros cinco cuadros de esta zarzuela son: El arrastradero, El escapulario, En los toros, La beata Clara y El látigo. En ella aparece en escena la vieja plaza de Madrid situada en la Puerta de Alcalá, inmueble que no respetó el marqués de Salamanca, quien en su afán de ordenar el barrio que lleva su nombre se llevó por delante la plaza.
Tuvo un gran éxito, al que contribuyó la música y sobre todo el pasodoble, que se hizo muy popular, y que hoy todavía se interpreta en las plazas de toros.
Ricardo Puente y Brañas nació en La Coruña en 1835. Se dio a conocer como autor dramático y escribió numerosas zarzuelas y comedias que tuvieron un gran éxito. Sus aficiones literarias le llevaron a compaginar su carrera de funcionario con el mundo literario y periodístico. Como periodista, colaboró en medios como El Defensor de Galicia ó El Clamor de Galicia y la publicación satírica de carácter bilingüe La Gata Gallega. También llegó a dirigir El Iris de Galicia. Como funcionario del Estado, ostentó puestos de importancia, llegando a ser gobernador civil de León y de Alicante. Finalizó como jefe de prensa de la presidencia del Consejo de Ministros, durante el reinado de Alfonso XII. En 1859 se trasladó a Madrid, donde ese mismo año publicó la comedia El hongo y el miriñaque.Dedicado a la producción teatral desde entonces, estrenó obras como La mina de oro.
En su faceta de libretista de zarzuelas, el 24 de diciembre de 1866 se estrenó su obra El pavo de Navidad por la compañía de Los Bufos de Francisco Arderius, con música de Asenjo Barbieri.









