En las pantallas, fue muy exitoso en su momento el papel de Don Tancredo interpretado por Fernando Fernán Gómez en una celebrada secuencia de la película El Inquilino. Una cinta dirigida por José Antonio Nieves Conde que se estrenó el 24 de febrero de 1958. Sus principales intérpretes fueron Fernando Fernán Gómez, Manuel Aleixandre, Fernando Sancho y Josè Luis López Vázquez entre otros. Enrique Amat   El director de esta cinta realizó dos películas fundamentales del cine español de los 50: Surcos (1951) y Los Peces Rojos )1955). Perteneciente a una generación anterior a nombres tan conocidos como los de Berlanga y Bardem, Nieves Conde pagó su atrevimiento con este film quedando relegado al ostracismo y viendo cómo su carrera se hundía por completo tras el estreno de El Inquilino. Un matrimonio con cuatro hijos recibe la orden de desahucio, pues van a echar abajo el edificio, por lo que se ven obligados a buscar incansablemente otro sitio donde vivir, a contrarreloj, mientras el bloque se va derrumbando a su alrededor. Un drama social en el que se muestran, de forma valiente para la época en que está hecha la película, las penurias de las familias de clase media-baja y los problemas de vivienda en los años cincuenta, metidos de lleno en la especulación del suelo. Después de su lanzamiento en 1958, la película fue retirada y sujeta a la censura. Una  nueva versión se estrenó en Madrid en 1963. La leyenda de don Tancredo surgió el miércoles 27 de septiembre de 1899 en la plaza de toros …

Con ocasión de un nuevo ciclo de “Navidad en el Taurino”, la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Córdoba, en colaboración con la Fundación del Toro de Lidia, presentó en el Museo Taurino de Córdoba una baraja de cartas que recoge la historia de los toreros de Córdoba. Con una baraja española de cuarenta naipes, se recoge por orden cronológico la imagen de toreros de Córdoba que destacaron como matadores de toros, así como subalternos en la carta de la sota y picadores y rejoneadores en la del caballo. Los califas del toreo ocupan un especial lugar como “reyes” de esta baraja y hacen dividir distintas épocas en sus correspondientes y tradicionales palos. Todo ello enmarcado en un diseño original y moderno de motivos taurinos, que no olvida las originales barajas de esta temática que aparecieron a final del siglo XIX y principios del XX. Según informa Fidel Núñez en el portal El Callejón de Córdoba, el escritor egabrense Juan Valera, en una de sus cartas escrita en 1886 siendo embajador de España en Bruselas, solicitaba a su amigo Marcelino Menéndez Pelayo que le hiciera llegar una baraja taurina en la que “en vez de oros, copas, espadas y bastos, haya banderillas, picas, monteras, etcétera y chulillos, picadores y Frascuelos y Lagartijos en lugar de sotas, caballos y reyes”. Dos siglos después y para celebrar su nacimiento, el Ayuntamiento de Córdoba promueve otra iniciativa que a buen seguro hubiera satisfecho los deseos del insigne escritor cordobés, recogiendo de manera novedosa a muchos toreros de su tierra.

La fiesta de los toros tiene presencia en todos los ámbitos de la cultura. Muestra de ello es que un año más, y siguiendo una tradición cuasi secular, el Teatro Principal de Alcoy acoge durante este mes de diciembre, y durante todas las fechas navideñas, las representaciones del denominado Betlem de Tirisiti. Enrique Amat Una tradición que se celebra hace ya cerca de 150 años. Las funciones se inician a primeros de diciembre, éstas programadas para grupos y escolares. Y desde el 20 de diciembre hasta el 5 de enero, lo son para el público en general. La compañía teatral La Dependent se encarga de poner en escena esta obra. Se trata de una de las tradiciones más singulares de la navidad alcoyana, que el recordado y añorado historiador y aficionado Adrián Espi Valdés recogió en un más que interesante libro. Los inicios del ‘Betlem de Tirisiti’ se remontan a la década entre 1870 y 1880, cuando la actual plaza de España reunía hasta tres representaciones similares durante las fiestas navideñas. A través de títeres de los llamados de pie y varilla, con los títeres montados sobre varillas verticales, corren por el escenario por unas guías practicadas entre los diversos elementos escénicos. Los manipuladores, desde bajo y a cobijo de las miradas del público, imprimen los diversos movimientos longitudinales, transversales y oscilaciones de las figuras, y reúnen a dotarlas de una notable agilidad. En la representación se mezclan las escenas típicas navideñas, como la representación del nacimiento y la cabalgata de los Reyes Magos con costumbres …

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