El reciente fallecimiento del rejoneador Ángel Peralta, una figura legendaria en la tauromaquia contemporánea, ha provocado la publicación de una gran cantidad de artículos y hagiografías en su recuerdo, glosando su figura, y el significado y la trascendencia de su carrera en el mundo de los toros.
When I saw my first corrida de toros, as a teenager in Barcelona a long time ago, I remember looking up at a giant poster of Antonio Ordoñez and an intrigued local approaching me, kissing his bunched fingertips, and almost whispering in reverential tones: “Mucho torero!” I expected to be sickened — as I had been, while simultaneously fascinated, by a documentary on the life of the great Mexican matador Luis Procuna that I had watched on TV before ever visiting Spain, when the camera cut away to the death-throes of the bull against the barrera as Procuna prepared to take his triumphal lap of honour.
Acaba de aparecer en las librerías una novela de ambiente taurino, que puede ser una más que apropiada lectura para estas fiestas de pascua de las que algunos afortunados disfrutan. Una narración de ambiente no sólo taurino, sino que también se puede situar dentro del género negro o policíaco.
Lejos quedan las épocas del toreo en la que los conocimientos y la torería daban sentido al toreo, nada queda de aquella evolución en pro del arte en la que contribuyeron los grandes espadas de la historia como Costillares, Pedro Romero, Frascuelo, Joselito, Belmonte, “Manolete” o Paco Ojeda. Aquellos que en contínuo desarrollo transformaron el Kamikazismo de jugarse la vida en arte, aquellos que pusieron reglas que depuraron la técnica con arte y sabiduría consiguiendo hacer sentir a la afición que el arte y los conocimientos eran aceptados como moneda de cambio con el triunfo; dejando lejos y apartado la temeridad de jugarse la vida con la muerte a cara o cruz como único motivo y forma de triunfo.
When all is said and done, we share this Earth will zillions of other species and humankind has prevailed over them all by the enigmatic expansion of its brain-power. To the point that we can now encompass empathy for those over which we hold sway. But the fact remains that almost all animals devour others to survive — and so do we, even if, in an ideal world, we probably wouldn’t have to. But such a Utopia is a long way from being achieved. It would mean a complete reversal of Darwinian principles, just as pure Communism would mean a denial of most human instincts as we have known them since the civilisations of Ancient Greece and Rome, or since Shakespeare wrote his humanity-defining plays.
Me encontré con Álvaro Lorenzo en la primavera de 2015, en Aranjuez, el era todavía un novillero de buen corte, novillero que venía siendo apoderado, y en cierto modo protegido, por el clan Lozano: Lo tuve muy claro enseguida, lo que había visto era que tenía fondo de torero con formas muy camperas, muy trabajado en el laboratorio del campo y apariencia de fragilidad, me recordaba a toreros de algunas décadas anteriores en sus formas; A los Robles, Dominguez, Manzanares, incluso, sin querer ser irreverente, a El Viti.






