César Girón: “El toreo es una escuela de valores”

 

El matador de toros César Antonio Vargas Girón, César Girón en los carteles, es miembro de una larga e ilustre saga de toreros. Por un lado, es hijo del que fuera notable rejoneador Antonio Ignacio Vargas. Y nieto por vía materna del matador de toros venezolano César Girón, una de las máximas figuras que ha dado el toreo de aquel país. Y sobrino de Rafael, Curro, Efrain, Freddy y primo de Marco Antonio Girón y Juan José Giron.

 

Enrique Amat

 

Con esos antecedentes, César, usted no podía ser otra cosa que torero.

La afición ha estado presente en mi vida, prácticamente desde que nací. Porque en casa siempre se habló de toros, de caballos. Me crié en medio de todo ese ambiente, y desde chico tuve relación con los toreros que venían a tentar y a entrenar con mi padre. Luego veía los festejos en la televisión, y mi padre me llevaba de la mano a la Maestranza. Y a mi alrededor en todo momento tenía amigos toreros y profesionales del toreo. Por tanto, el veneno me lo metieron ya desde pequeño.”

 

Entre su padre rejoneador y su abuelo matador de toros, al final usted decidió no subiese a caballo y se decantó por el capote y la muleta.

Es que desde muy pequeño fui consciente de la dificultad que implicaba el rejoneo. Es un arte muy complejo, diferente, porque además depende de dominar a dos animales: el toro y el caballo. Para rejonear hay que saber torear y hay que saber montar, y muy bien, a caballo. Yo veía a mi padre y las dificultades que tenía con los caballos si alguno le faltaba un día para el primer tercio, o para banderillas o para matar.

Y luego, además me llenaba más el toreo a pie. Ambas son dos profesiones muy ligadas. Pero en el rejoneo hay que dominar la voluntad del toro, la del caballo y la del jinete. El viento es el enemigo del toreo. Y el piso de plaza el de los caballos. Todo tiene mucho mérito. Pero rejonear es más difícil. El toreo, en principio,  no parece tan complicado. Maneja uno los trastos, aprende el oficio y a saber estar, a tener la técnica, a superar el miedo. Pero preparar a un caballo es todo un mundo. Si toreas a caballo, tienes que dominar, probar los caballos, educarlos para que te obedezcan. Es muy complicado.”

 

Uno se pregunta cómo reaccionó su padre cuando le dijo que quería ser matador de toros y no rejoneador.

Mi padre lo asumió perfectamente. Y fenomenal, porque además me dijo que si decidía ser rejoneador, que me anunciarse como Antonio Vargas, porque yo me llamo César Antonio. Y si decidía ser matador de toros, que me anunciase como mi abuelo, César Girón. Mi padre tenía un gran admiración por su suegro, y por toda su familia. Y luego admiraba a muchos toreros. Entre ellos, tenía especial devoción por Paquirri. Por su dedicación,  por ese su vivir en torero, por las renuncias y sacrificios que hizo para llegar a ser matador de toros y luego mantenerse como figura del toreo.”

 

Su abuelo César fue alguien muy importante y trascendente en el toreo.

Tenía genio y un carácter muy bravo. Me han hablado mucho de él. Aparte de los libros y los videos, en los que aprendí mucho sobre él. Me impresionó el hito de los los dos rabos que cortó en Sevilla en 1954. Y de tantas y tantas cosas. El maestro Antoñete me hablaba mucho de èl, desde que llegó a Madrid. Era muy alegre, tenía mucha gracia, y era sobre todo un buen compañero. Siempre me han hablado muy bien de él y luego, cuando pude ir a Venezuela, allí descubrí lo que realmente fue mi abuelo César en toda su dimensión. Me hablaron de él sus hermanos, la familia, los  empresarios, los aficionados y el público. Te miraban a los ojos y hablando de él se les saltaban las lágrimas. Dejó un gran legado y una enorme huella.”

 

Es célebre la anécdota que protagonizó con Antonio Ordóñez.

La cuenta Antoñete en un libro. Una vez, llegando al patio de caballos, se acercó al maestro Ordóñez y le dijo aquello de “cornadas para todos.”  Era una forma que tenía de espolear y calentar a sus compañeros. Pero luego, era el primero que les ayudaba, estaba pendiente y sentía gran cariño por ellos.”

 

Anunciarse con ese nombre en los carteles debió pesarle a usted mucho.

Algo sí. Yo empecé muy pronto y todo fue muy rápido. Apenas con 16 años toreé un festival en el que las cosas salieron bien e igual luego nos precipitamos un tanto. Yo debuté en la Maestranza el 21 de mayo de 2000. Iba muy arropado, fui muy consciente y disfruté mucho de aquella tarde. Luego te das cuenta de que las cosas no son fáciles y que uno tiene que respetar mucho a la profesión. Y encima es una responsabilidad muy grande ser un torero de esta saga. Y había que intentar estar a la altura. Mis primos también fueron toreros. Marco Antonio Girón hijo de Curro y Juan José hijo de Rafael. Intentamos mantener la tradición. Marco era una gran persona, alegre, entrenaba siempre contento y era un ídolo para mí. Y la verdad es que seguí mucho su trayectoria. Y mi otro primo igual.”

 

Lo cierto es que usted pertenece a una extensa saga de toreros. Comparable a la de los Bienvenida, los Ordóñez, los Dominguín.

Efectivamente. Se trata de una de las más largas. Igual la de los Ordóñez más todavía, porque emparentaron con los Dominguín. Pero desde mi abuelo, han habido muchos girones matadores de toros y novilleros en los ruedos. Es para estar satisfecho.”

 

Usted estuvo cinco años de novillero en los que pisó todas las plazas importantes.

“Asi es. Toreé en Valencia, Madrid, Sevilla, Nimes, Málaga, Jaén, Bayona, El Puerto, Sanlúcar, y ferias importantes como Calasparra, Arganda y Algemesí. Y luego se planteó la alternativa en Venezuela. Yo allí no había estado nunca. Y la tomé  en la plaza de Valencia, donde también se despidió mi abuelo. Aquel día lucí un terno marfil y plata, como el que la había tomado él. Y fue un privilegio recibirla ni menos que de manos de Espartaco. Fue una idea de Paco Dorado, que por entonces era el empresario de la plaza. Había entonces en Valencia un alcalde muy aficionado a los toros, Paco Cabrera. Y se montó un gran espectáculo. Fue una gran experiencia. Estuve junto a Espartaco una semana haciendo campo. Fue estar como en una nube Tomarla de manos de un figurón del toreo, en una plaza tan querida como Valencia, de tanta significación para mi familia y además que es la segunda plaza más grande del mundo, que se llenó con 36.000 personas. Una alternativa soñada y de gran categoría. Luego en Venezuela toreé bastante y tuve el privilegio de alternar con figuras como Espartaco, Ponce el Juli y el Fandi. Aquello era toda una bombona de oxígeno, porque en España estaban las cosas más difíciles.”

 

En un momento dado decidió dejarlo.

“Bueno, hay que saber hasta dónde puede llegar uno. Las cosas no estaban fáciles. Y yo tenía que empezar a atender la empresa familiar en Francia. Me introduje en ella desde 2011. Y como a los 16 años no me puse a estudiar, porque estaba toreando, ahora además me dedico a estudiar, a formarme y voy a la universidad. Para estar lo más preparado para estar al frente de los negocios. Y tengo a mi familia. No me puedo quejar. Estoy muy contento con lo que he vivido. El toreo me ha aportado muchas cosas que luego son extrapolables y útiles para la vida real. Te enseña a valorar las cosas. Y te da asimismo valores. Entre ellos, el espíritu de sacrificio, el esfuerzo, la dedicación. La educación, el respeto a la profesión, a los compañeros,´a tí mismo. A cuidar de ti mismo y de la gente que te rodea. Luego, hay que saber cortar a tiempo y plantar otros retos. Hay que tener mucho respeto a la profesión y ser consciente de dónde puede llegar uno mismo.”

 

No sé si esta larga saga podría tener continuidad.

“Si mi hijo quisiera, yo le apoyaría. Intentaría enseñarle y transmitirle mis experiencias. Pero tiene bastante miedo. Aunque eso no es una barrera, porque yo era miedoso y el propio Espartaco es miedoso en la vida cotidiana. No me importaría, pero yo estoy más por la labor de que estudie una carrera y que se forme. Lo de ser torero es muy bonito, pero es muy difícil y muy sacrificado. Si va al campo, fenomenal,  y si un día quiere torear algún festival, yo encantado, e incluso alternaría con el. Y si fuese en una plaza tan querida, por otros vínculos familiares que tengo, como la de Medina del Campo, mejor que mejor.”

 

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016.

Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia.

Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.

Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.