La Cena de Gala de la Tauromaquia Catalana organizada un año más por la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña reunió un centenar de personas en un restaurante del dentro de Barcelona.
José R. Palomar/J. M. Alarcón
Abrió el acto la presidenta de la entidad, Lorena Paricio, clon u palabras en las que llamó a la unidad de todos los taurinos en unos momentos complicados, como demuestra el nuevo ataque que sufre la Tauromaquia por parte de las autoridades catalanas, esta vez dirigido a los festejos populares, y afirmó que la Federación sigue trabajando, entre otras cosas, para poner de manifiesto la catalanidad de la Fiesta.
Acto seguido se procedió a la entrega de los premios Juan Segura Palomares que correspondieron al matador de toros Fernando Robleño, a la Escuela Taurina de Cataluña que está a punto de cumplir 25 años, y la empresa Lulari Desing, autora entre otras obras del cartel de la novillada del 16 de abril en Vinaroz.
El torero madrileño, actual director de la Escuela Taurina José Cubero “Yiyo”, hizo un elogio de la afición catalana que “pese a tener cerrada su plaza desde hace años se mantiene en la resistencia”.
El premio a la Escuela Taurina fue entregado por el que fue su presidente durante más de 20 años, Manuel Salmerón, y su actual titular, Xavier Estévanez, resaltó su empeño y el de su equipo por mantenerse fieles al lema fundacional de la Escuela “Que mientras haya en Cataluña un joven que quiera ser torero, habrá una escuela dispuesta a ayudarle”.
El momento más emotivo fue el de la entrega de un premio especial concedido en recuerdo a un gran aficionado fallecido este año, Alberto Taurel, y que entregó a su familia el matador de toros malagueño Francisco Santana Claros a quien Taurel ayudó desde sus inicios hasta su reciente alternativa. La viuda del homenajeado explicó que el sueño de Alberto era que Santana Claros recibiera el doctorado de manos de Morante de la Puebla, lo que se hizo realidad el pasado 15 de agosto en su ciudad natal de Málaga.









