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Repetitivos, monótonos, previsibles. Van apareciendo las combinaciones de las primeras ferias del año y apenas se diferencian de los carteles del año pasado. Excepto alguna mínima salvedad, más de lo mismo. Los triunfos que obtuvieron muchos toreros durante la última temporada no se tienen en cuenta. No hay escaparate para que ratifiquen su proyección y para que su nombre sea conocido entre el gran público. No hay paso a la renovación.

La verdad es que no ganamos para sustos ni sobresaltos. También son ya cosa común y corriente los disgustos, sin que, al parecer, quede otro remedio que aguantar el chaparrón como buenamente se pueda y esperar a que escampe. Aunque el destrozo ocasionado por no tomar medidas sea importante.

Olor a idiota en los NPI. Una locura lo de JUAN ORTEGA, el torero discreto y de pocas palabras, pero que dio la gran espantá al suspender su boda el fatídico sábado en Jerez, en los medios desinformativos. Locura. No han parado de hablar de lo mismo, como siempre, sin saber nada, ni aportar nada y, en definitiva, sin aclarar nada. Como siempre, mucho run run, mucho bla bla y  mucho rellenar minutos a lo tonto porque la tele está en marcha y hay que agarrarse a un tema diciendo lo más disparatado que parezca.

A una alegría le sucede un disgusto, al menos una preocupación. Sólo dos días después de que la Suprema Corte de Justicia de México dictara, por unanimidad, que la suspensión de los toros que se había impuesto sobre la plaza de la capital no se atenía a ley y que las corridas podían volver a celebrarse, el presidente de la nación anunciaba su intención de llevar a cabo una consulta popular sobre la tauromaquia. Es lo que se lleva ahora; cuando los políticos no están de acuerdo con lo que dictan los jueces, intentan buscar subterfugios para acabar imponiendo su voluntad, aunque sea proponiendo referéndums sobre cuestiones legales.

La semana apenas ha dejado que se hable de otra cosa que de la espantá sorprendente de JUAN ORTEGA, tan discreto y siempre de pocas palabras, con dolor de cabeza ante el acoso y el disparate desinformativo, pero hay otras sorpresas como el regalo de un traje de luces de ROCA REY al multifutbolista SERGIO RAMOS que chupa tanta cámara y tanta actualidad como los multis SIMÓN CASAS, DÁVILA y MOECKEL, hasta tal punto que  los tengo que multinombrar en casi todas las DANZAS. ¿Será que la devoción de SERGIO RAMOS por TALAVANTE ha pasado a ROCA REY?. Un regalo de traje de luces a famoso fue, no sé si el último, el de JOSÉ TOMÁS a JOAQUÍN SABINA,  tan “discreto y escondido” JT  que no pierde ocasión de estar hasta en la sopa.

La pasada semana cumplió años, 90 nada menos, una figura histórica del toreo y todo un personaje que excedió de los ruedos y proyectó su carisma más allá de lo estrictamente taurino. Curro Romero ha sido, sin duda, uno de los grandes nombres de la tauromaquia de la segunda mitad del siglo XX.

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