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Aunque en agosto, con toros a diario, ferias en todas partes y no pocos triunfos y alegría, pueda parecer que todo marcha sobre ruedas, lo bien cierto es que el futuro de la fiesta taurina sigue siendo incierto y su situación delicada, mal que nos pese.

Los antis pactan con el Gobierno la votación de una ley que acabaría con los toros, y mientras los profesionales sólo se unen para intentar destituir a una de las presidentas del coso taurino de Málaga. Mientras unos trabajan por el fin de la tauromaquia, otros pretenden cortar orejas con mayor facilidad. Mientras el sector taurino evade atajar los problemas, Xàtiva se une definitivamente a las plazas donde las corridas son ya historia, y a este paso no será la última.

Un gran foco de la actualidad es el famoso bombo de la feria de Otoño,  muy cerca ya el anunciado sorteo. A muchísimos se les ha subido la idea a la cabeza y la comentan. Será por los fuertes calores que estamos padeciendo.

Una sala de las más emblemáticas e históricas de Barcelona, el ARIBAU CLUB, cerró hace tres semanas, el domingo 29 de julio. Se une a otros cines históricos de idéntica empresa- Balañá- que ya bajaron sus persianas, como el REX  (año 2000) ; CLUB COLISEUM (2014), y la que era la sala de mayor aforo en Barcelona: el URGELL (que fue vendido a una empresa inmobiliaria, pues comprendía todo un chaflán...).

No aprenderán. Quizás porque no quieren, no saben ¿o no pueden? me pregunto. Los empresarios taurinos, la mayoría, y lamentablemente casi todos en las plazas de más transcendencia, parece que no están por la labor. De tal forma que repiten errores; y con ellos, injusticias.

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