Ha pasado uno de los fines de semana más taurinos del año. O que lo era. Unos días en que España era un hervidero de fiestas patronales, de celebraciones, y unas fechas en las que los festejos taurinos proliferaban a lo largo y ancho de toda la geografía. Por eso, lo cierto es que pasar el 15 de agosto sin un mal festejo taurino que echarse a la boca, es algo duro de aceptar. Bueno, algún festejo esporádico se programó, cierto es. Dos corridas de toros, en Beziers y Herrera del Duque. Dos festejos de rejones en Villamayor de Santiago y Talayuela. Una novillada picada en Toledo. Dos espectáculos de promoción en Salamanca y Huescar. Y pare usted de contar. Y el día de San Roque, 16 de agosto, tan solo un festival y novilladas de promoción en la plaza de Beziers, Herrera del Duque y Las Majadas. Y si el coronavirus está haciendo daño, más todavía lo están haciendo algunos gobiernos y ayuntamientos que se llevan por delante la celebración de muchos de los escasos festejos que se van programando. El gobierno de Andalucía ha endurecido las normas para la celebración de festejos, con lo que se ha llevado por delante la temporada en la plaza del Puerto de Santa María, y la corrida anunciada en Santisteban del Puerto. Y también los toros en Linares, la goyesca de Ronda y la feria de San Miguel de Sevilla. Por no hablar de la cancelación del Alfarero de plata de Villaseca …






