OPINIÓN

HomeOPINIÓN

Esta temporada tan atípica, y extraña, ha echado a caminar y ya son unas cuantas las corridas que se han celebrado. Con una excelente afluencia de público. Algo que los detractores y asimilados han aprovechado para cargar contra el espectáculo taurino como foco de contagios. El problema en realidad no está en si hubo más o menos observancia de las medidas de seguridad o si se respetó el aforo. Pero el verdadero problema es la propia corrida en sí. Molesta a muchos que se celebren espectáculos taurinos y que tengan tanta aceptación.

Se veía venir. Se estaban poniendo demasiado  cerca de no cumplir lo que debían cumplir pero pareciendo o diciendo que lo cumplían, demasiado cerca –o no- de los cuernos de la mascarilla, demasiado cerca -o no- de la distancia reglamentaria. Total, que no he estado en  ninguna de las plazas del Certamen de novilladas de la Junta de Andalucía, ni en la inagural de Osuna, ni en Estepona, ni en Plasencia, ni en el Puerto de Santa María, pero he visto por las teles muchos directos y por los diarios digitales todos los vídeos.

Tras el Estado de Alarma y las restricciones provocadas por la pandemia del coronavirus, Enrique Ponce se ha puesto a tirar del carro de nuevo. Sus 30 años de alternativa parecen ser una motivación para él, y posiblemente también lo sea el espinoso momento personal que atraviesa.

Por enésima vez, y con la mejor voluntad e intención del mundo, la gente del toro se plantea un proyecto que sirva para relanzar el negocio, tan alicaido debido a la crisis que nos ha tocado padecer. Y por enésima vez parece que surgen escollos y dificultades que hacen peligrar su viabilidad.

El martes fue la festividad de la Virgen Blanca, y debían haber comenzado a las fiestas en Vitoria. Una ciudad en la que, por otra parte, ya estaban ausentes los toros hace unas temporadas. Y eso a pesar de haberse inaugurado una nueva y magnífica plaza de toros hace ya unas campañas. Este año ni habrá todos, ni bajará el Celedón ni los blusas desfilarán por calle Dato.   Enrique Amat Lo mismo que en Vitoria, está sucediendo por un sin fin de localidades de toda España. También se estarían celebrando ahora las fiestas de la localidad navarra de Estella o la vallisoletana de Íscar, una ciudad  hoy infelizmente confinada a causa de la crisis del coronavirus, que se está llevando tantas cosas por delante. Decía Joaquín Sabina en una célebre canción  aquello de: “Quién me ha robado el mes de abril?” Pues bien. Este COVID-19 nos ha robado el mes de marzo, llevándose por delante las Fallas y la Magdalena de Castellón. Nos ha robado tambien el mes de abril, dejándonos sin la feria de Sevilla. Nos ha robado el mes de mayo, impidiendo la celebración de otros ciclos importantes como San Isidro, Córdoba, Nimes o Cáceres. Nos ha robado el mes de junio, con las ferias de Granada, Soria, Segovia, Zamora, Burgos, Alicante, Badajoz y Algeciras entre otras. Nos ha robado el mes de julio y nos dejó sin las ferias de Valencia, Pamplona, Santander, Tudela, Pamplona, Roquetas de Mar, Ceret y Mont de Marsan. Y ahora se va a llevar por delante también este mes de agosto. Ni Vitoria, ni Bilbao, ni San Sebastián, ni Gijón, ni Pontevedra, ni Almería, ni Málaga, ni tantos y tantos …

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO