Escudarse en la libertad de expresión para perpetrar actos vandálicos y delinquir es algo vergonzoso e indecente. Que desde algún grupo político se alienten tales fechorías es indigno e intolerable. Y resulta incomprensible que, mientras se incita a grupos de violentos para que continúen cometiendo ilegalidades, se pretenda impedir una concentración pacífica y respetuosa de la gente del toro.






