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Hubo un tiempo que en México DF existían dos plazas de toros, funcionando al mismo tiempo ambas: la Monumental y El Toreo de Cuatro Caminos. De las dos, la de El Toreo tenía una mayor antigüedad, aunque digamos que postiza, pues fue el resultado del desmantelamiento de la plaza El Toreo de la Condesa para ser reubicada, con una reconstrucción renovada, en Cuatro Caminos. Aquella plaza de El Toreo de la Condesa (inaugurada en 1907) se puede considerar, a todos los efectos, como el antecedente previo a la Monumental. Pero no su reubicación en Cuatro Caminos, pues estrenada el 23 de noviembre de 1947, es un año y nueve meses más moderna que la Monumental.

  El pasado 20 de enero de 1974 se cumplió el aniversario de la recordaba la faena de Pedro Moya Niño de la Capea al toro Alegrías, de la ganadería de Reyes Huerta en la plaza monumental de México. El torero salmantino, desde su finca, echa mano de la memoria.   Enrique Amat “Fue una tarde muy bonita. Aquella corrida supuso mi entrada en la afición mexicana. Yo llevaba poco tiempo como matador de alternativa, y esa faena supuso un espaldarazo para que los mexicanos confiasen en mí como torero. Aunque luego pinché, a  la faena pasó a los anales de la historia. Lo cierto es que sucedió una cosa muy curiosa. Y es que cuando estaba preparándome para entrar a matar, se desnudó una chica en el tendido y me tiró al ruedo el sujetador. Aquello me debió distrae, a mí y a todo el mundo y al final, entre unas cosas y otras, pinché al toro. Pero la faena fue importante e hizo que la gente me esperase y apostasen por mí en México.”   La tarde también tuvo su historia con la actuación de Manolo Martínez. “Así es. La verdad es que nos tiraron un toro al corral a cada uno. Pero yo el desaguisado lo pude arreglar con la faena al toro Alegrías. Sin embargo, Manolo estuvo mal y se descaró con el juez de plaza y le multaron. Y cuando acabó la corrida y teníamos que abandonar el ruedo él, que era el más antiguo, me dijo: mano, sígueme. Y nos metimos en la enfermería y no salimos de ahí hasta las diez de la noche, porque la gente no estaba para bromas.”   Aquel …

La presencia de la tauromaquia en el mundo de ese extraordinario personaje que es TINTIN, no solo son a las que ya se ha hecho referencia en este mismo portal. Tanto en el álbum titulado Tintín y los pícaros, como en  Las siete bolas de cristal, Hergé hace algún guiño a los toros y a los toreros   Enrique Amat Sin embargo, donde tiene una mayor presencia la fiesta de los toros en este mundo imaginario tintinesco es en la película titulada El misterio de las naranjas azules. Un largometraje, que al igual que el titulado Tintín y el toisón de oro, están interpretados no por dibujos sino por personajes de carne y hueso.  Eso sí, ninguna de estas dos aventuras se basa en alguno de los 23 álbumes que componen esta maravillosa inolvidable colección. El  misterio de las naranjas azules, que se estrenó en 1964, tiene el doble atractivo para los aficionados valencianos. Primero porque hay referencias a la tauromaquia, sobre todo por una escena en la que los hermanos Hernández y Fernández se tienen que enfrentar accidentalmente a una vaquilla. Y luego porque la trama de la película se desarrolla enteramente en tierras valencianas. La saga de Tintin constituyó un gran éxito editorial, lo que propició su salto a la gran pantalla. Con todo, el creador del personaje, Hergé discutió con la productora francesa que desarrolló aquellos proyectos, ya que no consiguió que fueran la adaptación de alguno de sus célebres álbumes. En 1961 se había estrenado Tintin y …

La imagen que ilustra esta nota Es todo un documento en sepia y de un gran valor testimonial. Está protagonizada por chavales que acabarían por integrar una de las primeras promociones de la Escuela de Tauromaquia de Valencia, allá por los comienzos de la década de los 80 del pasado siglo. Una escuela que echó a andar en el año 1983. Ahí están alineados, prestos para hacer el paseíllo en Monte Picayo, seis jóvenes espadas quienes por entonces se encontraban dando sus primeros pasos en el toreo. Entre ellos, figura Enrique Ponce, cuando apenas levantaba dos palmos del suelo. Un crío, quien a pesar de su corta estatura ya apuntaba maneras. Y tras actuar en unos festejos por Valencia, se desplazó a la localidad jienense de Navas de San Juan, a casa de Juan Ruiz Palomares, para preparar su carrera en los ruedos. Una carrera que luego resultó triunfal y que le convirtió en uno de los toreros más importantes de su época. También se puede ver en la imagen al torero de Meliana Fernando Iglesias, un espigado y espectacular banderillero, así como al torero de Foios Ramon Carceller Ramonet. Los tres actuaron en Valencia el 4 de abril de 1982 ante un encierro de Sánchez Cajo junto con Miguel Asensi y Rafael Asensio. Y completan el sexteto de jóvenes aspirantes en la instantánea de Mateo los Hermanos Medina.

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