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El próximo domingo, día 15 de agosto, el novillero albacetense Alberto Pozo tomará la alternativa en la plaza de toros conquense de San Lorenzo de la Parrilla. Su padrino será Javier Castaño y el testigo Serafin Marin. Los toros a lidiar pertenecerán al prestigioso hierro de Miura. Un festejo organizado por Gregorio de Jesús y su equipo y una tarde de gran compromiso para el toricantano pero de gran ilusión.   Enrique Amat   Alberto es un torero de una larga trayectoria. “Pues sí. Yo llevo luchando mucho tiempo en esto. Debuté con picadores el 8 de septiembre de 2010 en la plaza de toros de Albacete. Luego me presenté en Las Ventas en 2018. Tengo una larga y dura trayectoria, con muchos sacrificios. Esto se lleva a base de afición, de no aburrirse uno. Porque en esta profesión si no se tiene afición, mal asunto. Hay que tener constancia, amor al toro, y querer siempre. No aburrirse. Yo llevo mucho tiempo en esto, pero nunca he perdido la ilusión, aunque las cosas nunca han sido fáciles.” Y a pesar de ello, siempre ha mantenido la línea de la dignidad. Usted asegurado que aunque no tiene tabaco, no cae de los montajes. “Pues es algo que hay que evitar. Hay que intentar torear en condiciones. Es mejor torear menos, pero donde le respeten a uno, donde te den un trato bueno en lo económico, en el cartel, en los compañeros y en el ganado. Esto está muy difícil, la profesión cada vez está más complicada, está todo cuesta arriba, y más todavía con la pandemia, pero hay que intentar torear …

Dentro de las recomendaciones culturales taurinas para estos días de asueto, se recomienda la lectura de la obra  "Tauromaquia Mediterránea. Mundo interior de Luis Francisco Esplá", es un libro obra del aficionado y psiquiatra Fernando Claramunt, editado por la firma alicantina Aitana. Lo fue para conmemorar la corrida de la Beneficencia de Madrid del 7 de junio de 1992, cuando el coletudo alicantino lidió en solitario seis toros de Guardiola, en la plaza de Las Ventas de Madrid.   Enrique Amat El texto, ilustrado por Raquel Sabio, recoge el resultado de unas conversaciones que el matador sostuvo con el escritor Fernando Claramunt a lo largo de cerca de un mes, y en el mismo realiza una interesante reflexión sobre los colores de los vestidos de torear. Sobre ello, Esplá asegura: “El color es muy importante para mí. Los tonos calientes en una plaza de toros son importantes porque mitigan la sangre del toro y la sangre del torero.  Por eso hacen falta tonos cálidos, tanto en la arena como en los barreras, burladeros y tendidos. El azul del mar asimismo es algo importante para mi vida. Muchas veces me han preguntado que por qué no tengo una finca en Badajoz o en el en el centro. Pero es que a mí el mar me motiva. El Mediterráneo. Yo no puedo vivir sin la contemplación del horizonte. La relación con el color es absolutamente esencial en mi vida.” A lo largo de sus doscientas páginas, se abordan otros temas, como las relaciones del matador con los toros en particular y con los animales …

Retirado en su finca alicantina de ”La Taifa de Jorba”, en plena montaña levantina, Luis Francisco Esplá disfruta del descanso del guerrero. Como los Cartujos, en lo que llama su convento, con sus maitines, sus laudes y sus vísperas, se ocupa del campo y de otras variadas actividades.   Enrique Amat «Me rijo por los ciclos naturales, como en la Edad Media. Vivo algo diseminado. El campo siempre te mantiene ocupado. Y los  inconvenientes y las cosas que van surgiendo día día te impiden tener un programa fijo. Hoy por ejemplo se había estropeado la fuente de agua para los caballos. Pero esto te da vida y es una gran riqueza. Porque van cambiando las cosas por momentos. Yo lo que no quería es tener una jubilación sin cambiar el panorama, o ver la cocorota del que tienes delante y así hasta los 65 años.El campo te da vida y te abre puertas. Y luego tengo otras muchas cosas que me mantienen ocupado.” No echa de menos la vida en los ruedos, pisar las plazas, los viajes. “En absoluto. Yo agoté mi relación con el toro. Exprimí al máximo esta etapa vital. Y llega un momento en que te vas dando cuenta que las cosas ya no fluyen como antes. Que te va costando enfundarte el traje de luces. Que te da pereza emprender los viajes. Y es una especie de agonía pensar en ello. Es como un lastre que vas afrontando y cuando te das cuenta de esto, ves que ya ha llegado el momento. Eso si, de todo aquel trajín lo que echo de menos son los …

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