Motivos personales me han obligado a permanecer ingresado varios días en las instalaciones del hospital Nueva Fé de Valencia. Vaya por delante mi sincera gratitud y admiración para todo el personal sanitario que se dedica a tan loable menester. Eso de cuidar enfermos, vigilarles de día y noche, lavarles, cuidarles, y siempre atendiendo las llamadas del paciente, es algo que no se puede pagar, por ello, insisto, en mostrarles desde estas páginas toda mi admiración y respeto.






