La cuenta un hijo del que fuera matador de toros Agustín Parra “Parrita”.
Parrita, doctorado en Valencia, de manos de Manolete, en la que fue denominada la corrida del siglo -y todavía quienes la recuerdan, se reafirman en lo mismo- protagonizó esta anécdota que refería su hijo.
Dice Parrita hijo:
“Toreaba mi padre en Madrid. Cuando estaba vistiéndose, entró un cura en la habitación y dejó la teja que portaba encima de la cama. Tanto el mozo de espadas como yo mismo, nos apresuramos en quitarla, Mi padre fue el que mejor lo encajó. El caso es esa tarde, le cortó las orejas a toro de la ganadería de Arribas.
A partir de aquel momento, cada vez que mi padre estaba anunciado para torear en Madrid, llamaba al cura para que fuese a verle.
Aunque decía que no era supersticioso, lo era precisamente por eso…”









