El fallecimiento de José Luis Vazquez Silva, hijo del llamado Sócrates de San Bernardo, trae a la memoria el recuerdo de un torero de dinastía dotado de unas excepcionales condiciones. En la década de los ochenta paseó su torería por todas las plazas de España. No llegará a ver la próxima alternativa de su sobrino Manuel, a quien tanto enseñó, el próximo 7 de septiembre en Cortegana. Con el dolor por la muerte de un excelente torero y persona, y amigo del alma, uno de puede dejar de pasar la ocasión de lo que nos contaba del toreo y de la vida. Y de cómo afrontaba la enfermedad. Enrique Amat Recuerda su carrera en los ruedos. Sigue teniendo muy presente la figura de su padre, y ahora un sobrino suyo, quien se anuncia como Manolo Vázquez, está intentando la maravillosa aventura de ser torero. Y creando buenas expectativas. “Al toro le puedes ver venir, a la enfermedad no. Y me vino el ictus de repente, sin que hubiera tenido síntomas anteriores. Gracias a Dios me he ido recuperando poco a poco. Ha sido muy fuerte, pero hay que plantar cara a la adversidad y poco a poco vamos saliendo adelante. Lo importante es no venirte abajo, y luego vas notando la mejora. Y cada paso que das, y cada avance, es un estímulo para seguir adelante.” En Valencia todavía se recuerda su debut con picadores aquel 13 de marzo de 1979, vestido de grana y oro, alternando con Espartaco y Paco Ojeda. Dos días después de la alternativa de Emilio Muñoz. “Fue una tarde muy bonita, …






