Cara y cruz para Mario Alcalde

Fue ovacionado y sufrió una lesión en brazo derecho.

Las Ventas, 16 de abril
Un cuarto de aforo.
Novillos de Conde de Mayalde.

Mario Alcalde, ovación en su lote.

José Rojo, ovación y silencio.

Carlos Domínguez, silencio en los dos.

Mario Alcalde sufrió una luxación acromioclavicular derecha más contusión en brazo derecho de pronóstico
reservado.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Serios novillos del Conde de Mayalde, encastados, con movilidad y presencia, que se dejaron en la muleta y colaboraron lo suficiente para que se viera toreo con temple, calidad y verdad en el segundo de Mario Alcalde, quien brilló en el manejo del capote con el que abrió plaza. José Rojo tragó en su primero y en el otro no tuvo opción. Carlos Dominguez hizo el esfuerzo pero no terminó de acoplarse en el que cerró plaza, que no dio facilidades y en el otro las prisas impidieron el necesario sosiego para llegar a los tendidos.

Asentado y dispuesto se mostró Mario Alcalde en el primero de la tarde con un vistoso toreo por verónicas y unas garbosas rogerinas para meterlo en el caballo. Salió blandeando de la suerte y la casta lo mantuvo en pie. Fue bravo y codicioso, el escaso fuelle impidió una mayor transmisión. Junto a la raya de picadores con la izquierda ligó en dos series sin bajar el engaño para no quebrantar. Su segundo salió suelto y no obedeció en el capote. Al iniciar con la muleta sufrió una espectacular y violenta voltereta de la que pudo recuperarse. Un par de series con la izquierda tuvieron poder, calidad y ligazón. Después fueron de frente a pies juntos y algunos con el compás abierto pero sin posibilidad de ligar. El público agradeció el esfuerzo y el presidente no concedió oreja.

A José Rojo le devolvieron el primero. Corrió turno y se esforzó con el capote, tragó, ganó terreno y remató con una buena media. Vibrante fue el inicio con la muleta, semigenuflexo, llevándole largo, con intensidad y transmisión. En pie templó con la derecha. Con la izquierda las series fueron largas y pulcras. Se empezó a parar y tuvo que abreviar. Hubo petición de oreja. Su segundo, sobrero de Villamarta, fue irregular en la muleta y pendiente en todo momento del torero.

Carlos Domínguez inició valientemente con la pañosa en los medios y de rodillas. Punteó insistentemente y sufrió enganchones. Toreó deprisa sin terminar de templar aunque algún muletazo tuvo calidad. Su segundo derrotó, acortó el viaje y tuvo peligro.