Bien ido sea

Se acabó, gracias a Dios, el año. Uno de los más funestos, nefastos y malhadados que se recuerden en nuestra historia no ya tan reciente. 2020 nos trajo una gran desgracia y apenas hay en su calendario motivos para un recuerdo agradable. Tanta gloria lleve como paz deja.


Paco Delgado

 

No cabe duda. este que ahora arrastran las mulillas ha sido, con gran diferencia, el peor año que se ha vivido por estos lares desde aquella otra tragedia que fue la guerra civil.

Y si en general la situación provocada por el coronavirus y sus consecuencias ha sido terrible, con miles y miles de muertos, negocios arruinados, puestos de trabajo desaparecidos, confinamientos, incertidumbre y miedo, mucho miedo, en el mundo de los toros ha habido desastre. Un caos.

Si ya de por sí la cosa taurina se mantiene gracias a su extraordinario arraigo popular -diga lo que diga la izquierda radical- y a pesar, en buena parte, de quien de ella vive y, en teoría, debería cuidarla y mimarla, la aparición del virus y la pandemia originada supuso un auténtico cañonazo en su línea de flotación.

Aturdido y confuso, completamente grogui, el taurinismo asistía, sin dar crédito, a una sucesión de hechos que nunca, ni en sus peores pesadillas, habían creído que pudiesen hacerse realidad. Tras la suspensión de las primeras ferias, que ya debería haber servido de aviso a navegantes, vino la cancelación de Sevilla y, ya en cascada, la anulación de prácticamente toda la temporada.

Y con ello el llanto y crujir de dientes. Nadie se atrevía a hacer nada. Los grandes, escondidos y la gente sin saber qué pasaba… ni qué iba a pasar. A todo esto, los meses pasaban, no se daba ni un festejo y los ganaderos desesperados, sin poder colocar sus productos y sin perspectiva de hacerlo. Y los profesionales, lo mismo. Si actuar desde finales de 2019, sin cobrar ni un euro y excluidos, graciosa y caprichosamente, por pura cuestión ideológica, de los programas de ayuda y subsidios establecidos para estas situaciones y a los que tenían derecho total y absoluto, recibiendo la callada por respuesta cuando se interpeló a las autoridades del ramo y recibiendo sólo excusas y promesas que nunca se cumplieron.

Y menos mal que hubo quien se arremangó y metió en faena: empresarios  -Garzón, al que sus propios colegas empresarios casi retiran el saludo por organizar festejos, Carmelo, Guejareño… y la FTL, que se sacó de la manga una Gira de la Reconstrucción que sirvió para medio salvar la campaña- y matadores -Ponce fue la única figura que dio la cara como su condición proclama- y Autonomías, Diputaciones y entidades varias que organizaron un buen puñado de concursos y certámenes para noveles que sirvió para dejar claro que también hay cantera, olvidada en muchos casos, pero con un potencial extraordinario.

Sería muy de agradecer que, a quien corresponda, hubiese sacado las enseñanzas oportunas y tomado medidas para evitar que cosas como las sufridas estos últimos meses vuelvan a suceder. Aunque, mucho me temo, que , como en el cuento de Pitigrilli, tras procurar enmendar un error se cometa otro. No se percibe, desgraciadamente, una disposición adecuada para corregir errores y actuar en consecuencia. Pero, en fin, la esperanza es lo último que se pierde…

Se llevan las mulillas, con bronca general y estruendosa, a este marrajo que sólo procuró calamidad y bien ido sea. Esperemos que el que aguarda en chiqueros sea de mucha más noble condición y nos podamos resarcir con su lidia.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…