Bailando bajo la lluvia

Andy Cartagena y Juan Manuel Munera tocan pelo antes de que la lluvia obligase a la suspensión en Albacete.

Albacete, 9 de septiembre. Segunda de feria. Lleno.
Toros de Ángel Sánchez y Sánchez, bien presentados y de buen juego en general.
Andy Cartagena, ovación con aviso y oreja con petición de la segunda.
Diego Ventura, palmas.
Juan Manuel Munera, oreja.
La corrida se suspendió a la muerte del cuarto toro debido a la fortísima tromba de agua y viento.

Albacete. Paco Delgado.

No auguraban nada bueno las densas capas de nubes cárdenas -y con el trapío de un pabloromero- que ensombrecían la centenaria plaza de Albacete poco antes de que se iniciase el segundo festejo del abono. Una función que logró que los tendidos se llenasen y en la que dos de las actuales figuras del rejoneo y un rejoneador de la tierra, que anda por buen camino para ser tenido en cuenta, se enfrentaron a un encierro de los herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, una ganadería cuyos productos de encastre murube vía Niño de la Capea está logrando hacerse un hueco en las corridas de rejones.

Sin embargo la tarde comenzó bien, templando Cartagena con pasmosa facilidad a su primero, al que toreó en sentido literal utilizando a sus caballos como capote. Hizo mucho y todo bien para sacar una labor brillante que parecía que iba a tener premio pero… el puntillero levantó al toro y este tomó aire, teniendo Andy que echar pie a tierra para descabellar, sonó un aviso y ya la gente se enfrió y se esfumó la oreja.

También Diego Ventura perdió su premio al fallar con el rejón de muerte. Antes había atemperado al segundo con hasta tres rejones de castigo para, después de encelar a su oponente de manera impecable, entusiasmando luego al banderillear con “Bronce”, clavando cortas con “Remate” y con las espectaculares levadas que hizo “Illas”.

Ya con la lluvia amenazando muy seriamente, Juan Manuel Munera, que se conformó con dejar un único rejón de salida a un toro que miró con insistencia las tablas, evidenció una excelente monta y cautivó llevando a dos pistas al de Sánchez y Sánchez sobre “Dámaso”. Derrochó entusiasmo y disposición y aunque el rejonazo final se le fue contrario y un poco abajo, el paisanaje le procuró una merecida oreja.

Otra se le concedió a Cartagena ya bajo el diluvio universal y se le pidió con fuerza la segunda. Dejó llegar mucho al cuarto, animal con más volumen, consintiendo una barbaridad y entusiasmando a la concurrencia cuando puso a sus caballo a bailar al son de “Churumbelerías”. Clavó siempre arriba y al estribo, combinando la más estricta ortodoxia con su particular espectacularidad, haciendo las delicias de un público que cuando rodó el toro huyó en desbandada. Y no era para menos. Llovía a cántaros y el viento racheado hacía imposible buscar refugio. La suspensión fue lo más lógico y sensato.

Foto: Miguel Fuentes

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…