El torero francés pagó con sangre sus ganas de triunfo.
El torero francés pagó con sangre sus ganas de triunfo.
Hay tardes que no se explican. Se sienten. Y hay toreros que no se miden por estadísticas, ni por puertas, ni siquiera por las vueltas al ruedo que da la historia. Hay toreros que pertenecen a otra dimensión, a un territorio donde el tiempo no transcurre, sino que se detiene. Allí habita José Antonio Morante de la Puebla.
Víctor Hernández derrochó valor y disposición ante un muy exigente toro de Santiago Domecq.
Morante de la Puebla ha abierto la Puerta del Príncipe en una esperada Corrida del Corpus de Sevilla, el sevillano cortó tres orejas tras dos inspiradas faenas, una tarde donde Pablo Aguado y Juan Ortega dejaron detalles de su sello de buen toreo.
Como marca la tradición documentada de más de 500 años, en la tarde de ayer se celebró el recorrido del toro enmaromado por las calles de Benavente (Zamora). En esta ocasión el astado elegido fue Glorificado de la ganadería Herederos de Cebada Gago, que ya desde su salida del toril municipal realizo importantes embestidas, marcando distancia con los corredores y destacando a su vez la bravura típica de la ganadería al derrotar en todo momento contra los mozos que llenaban las calles del recorrido.
Garrido pasea la única oreja en un festejo en el que los toreros estuvieron muy por encima del ganado.