El popular dueño de, entre otros negocios, la Barca de Salamanca, restaurante barcelonés con ribetes taurinos.
José R. Palomar
Esta madrugada ha fallecido el popular Silvestre a los 84 años (sólo por el nombre se le conocía): un restaurador que llevaba el emblemático restaurante Salamanca (ubicado en la Barceloneta), y lugar donde se celebraron muchos actos taurinos a lo largo de la historia. En una de sus “satélites” La Barca de Salamanca, tenían lugar los célebres premios de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña. Y lo pisaron, para presentar esos galardones, los distintos presidentes: Segura Palomares, y posteriormente Luis M. Gibert (en épocas ya conflictivas del taurinismo).
Una persona desprendida, con una vocación enorme hacia su profesión, la primera fue la de policía nacional, consiguiendo plaza en Barcelona, viniéndose desde su Salamanca. Cuando se jubiló dedicó su otra vocación al restaurante. Un hombre que ascendió por méritos propios, escalando desde los peldaños más bajos. Habrá un responso mañana / hoy sábado en Barcelona, y el posterior y definitivo sepelio en su tierra de Salamanca, donde su muerte ha causado gran consternación. El negocio de Silvestre se ampliaba a otros restaurantes de distinta dimensión, como la Barca de Salamanca citada, y allí tenían lugar reuniones de taurinos, y también de partidos como el PP y Ciudadanos. Su cercanía al mar le hacía un lugar muy apreciado por aficionados, y público en general. Hasta el último día el restaurador estuvo al pie del cañón en su trabajo.
El equipo de Avance Taurino lamenta esta pérdida y envía su más sentido pésame a familiares y amigos.







