Hace unos días leímos en la edición digital de la Vanguardia, no en la impresa (al menos hasta el 14 de Febrero) una misiva en la sección “Cartas a los lectores” escrita por Salvador Boix. Lo que dice sobre el empresario Balañá y las razones por las que ha decidido “de momento” no abrir las puertas de la Monumental, son ciertas. Pero la carta llega tarde… Solo los ilusos pensaban, cuando se conoció la sentencia del Tribunal Constitucional, que los dueños de la plaza iban ya a preparar la temporada para este año. Han sido, desde el 20 de octubre del 2016, más de tres meses perdidos.
Por otro lado, resulta extraña la reacción ante el que llama Pedrito (yo le vengo llamando así hace 25 años) cuando, al menos hasta hace poco, eran muy amigos. Uno les veía siempre charlando distendidamente, cuando se llevaba a cabo el sorteo de las corridas, en las mañanas dominicales. Al aproximarse la prohibición, ¿no conocía el apoderado de José Tomás a este empresario: su nula afición y desinterés por la Fiesta?. ¡A algunos, parece que les sorprenda!…
En la carta cita a Luis Mª Gibert (q.e.d). ¿Se acuerda el “apoderado” qué ocurrió cuando Gibert vino, acompañado por varios fedatarios a la Monumental en la mañana lluviosa del día que se celebró la última corrida?. Yo sí: se la encontró cerrada y le impidieron entrar. Pero, no solo a él, sino a servidor y un buen número de informadores, incluso alguno llegado desde Colombia. Eran “por órdenes” del apoderado del Mesías y su jefe de prensa. Eso sí, hubo excepciones: pudo entrar “como Pedro por su casa” (nunca mejor dicho) Pepe Gutiérrez, más conocido por “El carabinero” (un mal imitador del maestro José María García). Y alguna excepción más. ¿Era eso beneficiar a la Fiesta?. Hubiera resultado fácil, para evitar problemas, dar la orden de que sólo entraran los periodistas o informadores, y la gente que necesita acudir a un sorteo. Los fedatarios llevaban un paquete de papeles que tenían que depositar en los asientos de la Monumental. Lo pudieron hacer, pero a destiempo. No leí ninguna carta sobre el particular los días posteriores…
Este hombre, que incluso ejerció la crítica taurina durante un tiempo en La Vanguardia, poco respeto tiene a la profesión, cuando la emprendió en los micrófonos de Clarín (en aquel entonces lo dirigía Fernando F. Román) contra “un pobre” (en el buen sentido) informador de Jaén que, al parecer, había osado criticar al diestro de Galapagar. Después de ser aficionado, crítico taurino, y apoderado, es lógico que a uno se le rompan los esquemas…
Taurinos
¡Ah!, y el famoso papel que los periodistas tiene que firmar en todas plazas donde torea José Tomás en torno“ a los derechos de imágen”.Supongo que “algo tiene que ver el apoderado, y su empleado- jefe de prensa… Como escribimos hace una semanas, lo que hubiera hecho falta es una manifestación multitudinaria del sector taurino (como se hizo en Valencia, o al otro lado del charco en Bogotá), con empresarios, figuras del toreo , apoderados y ganaderos. Lo demás es perder el tiempo. ¡Cartas?. Hubiera sido mejor decírselo en el 2.010 y a la cara, cuando acudió el mandamás de la Monumental al Parlament, en la intervención más pobre de las que hubo, por parte de los defensores de la Fiesta. No dijo prácticamente nada…Poco sirven ahora cartas a destiempo, sobre intenciones ya sabidas de sobra (nunca las tuvo Balañá de volver a dar toros). En todo caso algún articulillo, que imagino no le importaría al rotativo del grupo Godó,si allí ejerció la crítica taurina…
La afición “está decepcionada”, como dice el apoderado (y músico- flautista). Pero no solo con Pedrito, sino por todos aquellos que se han cruzado de brazos, antes y después de la prohibición. La temporada todavía apenas ha comenzado. Están a tiempo los empresarios del resto de España, y figuras del toreo en reaccionar. Ahora es un espectáculo legal (nunca debió dejar de serlo). Y como estamos en un Estado de Derecho, cualquier alteración de orden público que conllevara una corrida de toros en Barcelona, estaría salvaguardada por la policía, o en este caso Los Mossos d¨Esquadra. Y no tiene que pasar nada… La plaza a buen seguro se llenaría, aunque sólo fuera por el morbo de recuperar lo prohibido, y los antitaurinos se limitarían a esos espectáculos grotescos en los alrededores de la Monumental, además de despotricar contra los que amamos este incomparable espectáculo.
José R. Palomar









