El conocido refrán de “A perro flaco todo son pulgas”, podría ser trasladado a la tauromaquia en multitud de casos y ocasiones.
Maxi Mollá
Interminable resultaría realizar una lista de grandes matadores que se perdieron por el camino debido a la mala suerte o a la trama de conspiraciones que atrapa en sus redes la enrevesada tela de araña que tejen los profesionales taurinos.
Lo que está sucediendo día tras día en este San Isidro 2018, me hace recapacitar y abrir una reflexión en torno a esta mala suerte que sufren algunos de estos matadores.
Abrió la caja de los truenos la merecida oreja negada a Saúl Jiménez Fortes (valiente y valeroso torero independiente), el segundo hecho que formaría parte de este entramado que se lleva a cabo en la Feria Isidril del 2018, correspondería a lo ocurrido el lunes 14 cuando un toro fue devuelto a los corrales por manso, el tercero el torrente de orejas a figuras con faenas muy cogidas con pinzas, mientras que el cenit de esta mala suerte o conspiración fue alcanzada ayer lunes por el torero Sánchez Vara, que tras actuar por última vez en San isidro del 2016 (ante una mansa corrida de Saltillo), haberse visto fuera de los carteles San Isidro por dos años consecutivos y entrar hacía escasas 24 horas en sustitución del matador de toros aragonés Ricardo Torres, ve como resulta suspendida la corrida de su retorno a Madrid por el mal estado del albero, un albero que es cubierto todos los días por una lona para evitar estas circunstancias, pero que justo, ¡esa noche anterior, el albero venteño no fue cubierto con esta!.
¿Mala suerte o conspiración?
Quería inmolarse o suicidarse toreando el bueno de Javier si la empresa no le prometía una fecha. La promesa la tiene, los hechos faltan por verse, la única realidad es que ayer si fue puesta la lona y hoy sí hay corrida.
Claro está, siempre es más fácil que seas acompañado de la mala suerte si te encuentras con una tela de araña.









