Ya están los abonados en la cola de Las Ventas o ante el ordenador sacando sus abonos y también dentro de unos días en la Maestranza, analizando, revisando y hasta rumiando los carteles de ambas ferias, las más importantes del toreo.

Ricardo Díaz-Manresa
Había muchas expectativas en Sevilla, con nueva empresa, y más esperanzas con Madrid, después del recordado San Isidro 2025. Pero nos hemos quedado a medias, con Garzón, y con cara a cuadros con Plaza 1.
Con Sevilla, mucho más ruido y también más nueces, pero muchas menos de lo que se vislumbraba, apetecía o se esperaba. Y lo tenían fácil ante el inmovilismo increíble e incomprensible de la empresa anterior, que Dios tenga en su gloria empresarial. No hacían ni una presentación en forma y fondo de los carteles. En una de las habitaciones de la plaza, con la prensa, y ya está. Y de cuidar al abonado, nada, con lo que se les desangró el grupo en cantidad. Y olvidar las fechas tradicionales e históricas de la temporada fuera de feria.
Y al llegar Garzón, ¿qué?. Pues montar la gala, que se pedía a gritos; empezar a cuidar al abonado, que ya se verá su respuesta en los próximos días (con descuentos y carantoñas, entre otras, como la de la Venta de Antequera) y la recuperación de momento, de la histórica del Corpus. Y a esperar acontecimientos.
Y lo anterior todo es positivo, pero lo principal eran los carteles de la feria y le vino el milagro de la noticia inesperada que Morante ni se había retirado, ni iba a descansar, ni de lo dicho ná de ná. Todo había sido un pronto. Ha apostado por la otra figura que hay, cuatro tardes para Roca Rey (y muy bien en comparación con Madrid, sólo 2 cuando deberían ser 4 por lo menos para dar más aliciente al abono y además porque es mucho más larga) y seguir apostando por la sevillanía de la pareja por emerger, Juan Ortega y Pablo Aguado, otra vez con el número 4, que debería ser el número de actuaciones en Las Ventas de los del segundo escalón tras Morante y Roca, pero que en Madrid se contempla muy poco cuando quedarían los carteles más reforzados.
Y en lo positivo el cartel de Garzón en Resurrección, que junta a los “enemigos” Morante y Roca y le hace justicia a David de Miranda.
A Garzón, para rematar la feria, se le han quedado en el tintero nombres como Diego Ventura, número 1 de los rejoneadores, ausente de una plaza donde gusta tanto el toreo a caballo. Y Fernando Adrián, que de los nuevos, ya no tanto, es el que luce más y también como triunfador de Madrid. También Castella, ya muy visto, y Ureña, que puede estar o no y no pasa nada. Torero de carrera irregular, muy murciano y lorquino él.
Y en Madrid, sin posibilidad de Morante porque sería espectacular rechifla, han hecho los carteles con lo mínimo para aparentar, pero insisto en que hay demasiada segunda división, carteles baratos y pocos toreros de cuatro actuaciones y además el consabido mano a mano, ¿mano a mano?, absurdo e inventado no sé por qué ni para qué. Y menos mal que Borja se encierra con 6. Que en San Isidro es todavía más.
Veremos tras abril, mayo y junio si han acertado.







