Gavilán y ¿palomo?

Talavante indulta un toro de Núñez del Cuvillo y Marco Pérez acaba en el hospital tras una impresionante voltereta.

Alicante, 22 de junio
Tercera de feria. Lleno.
Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de buen juego aunque justos de fuerza. El cuarto fue indultado.
Talavante (de nazareno y oro), oreja, indulto y silencio.
Juan Ortega (de carmesí y oro), oreja tras aviso y oreja con aviso.
Marco Pérez (de blanco y oro), oreja. Fue cogido durante su faena de muleta y en la enfermería se le atendió de una cornada envainada en el muslo izquierdo y una lesión muscular que le impidió continuar la lidia.

Paco Delgado

Foto: Verónica Soriano
Días de mucho, vísperas de nada.  Ya lo dice la sabiduría popular. Y no falla ¿O sí? El sábado la plaza se colmó para ver a Roca Rey y en la tercera función del abono fogueril dando como aforo habido media entrada ya se es generoso. Pero no por eso cesó la fiesta y la gente que acudió a este festejo se lo pasó en grande y amortizó de sobra el precio pagado por su entrada. Los de coleta se lucieron, hubo un toro indultado y un torero que se fue al hule. Con que nada ¿eh?
Cogido con alfileres el cuarto, aunque noble y repetidor, permitió a Talavante sacar una faena fácil en la que la improvisación fue protagonista, sin guión ni argumento establecido, cambiando de palo a cada momento, abandonándose y disfrutando con lo que hacía, buscando al final el indulto de un toro que sólo cuando le obligó en el último tramo respondió por bajo y humilló. Insistió en darle fiesta al toro, haciendo caso omiso al presidente, que se empeñó en que matase cuando más y mejor estaba respondiendo “Gavilán”, marcado con el número 209, castaño, de 505 kilos y nacido en diciembre de 2020. Al final el usía, quizá para evitar un altercado, se ablandó, cambió de criterio, tragó y sacó el pañuelo naranja, aprovechando Talavante para sacar otro par de tandas, una en pie y otra de rodillas con la plaza ya convertida en manicomio. Gavilán y ¿palomo?
También Alejandro Talavante prefirió macerar a su primer toro en varas, dejando que le dieran lo suyo, acusando luego el de Núñez del Cuvillo el castigo. Tuvo fijeza pero la fallaron las fuerzas, lo que se tradujo en cierta tendencia defensiva que impidió que la faena del torero extremeño, ordenada y medida, fuese todo lo limpia que hubiese querido. Mató con eficacia y contundencia y eso le valió una generosa oreja.
Manseó el sexto en varas, no se empleó en banderillas y protestó en la muleta de Talavante, que le fue corrigiendo y convenciendo poco a poco en un quehacer tesonero y poderoso.
Buscó lucirse Juan Ortega en su recibo capotero al segundo, y aunque hubo run run no llegó el clamor. Toro dócil y bondadoso ese su primero con el que no acabó de conectar en un trasteo de mucha probatura y sólo algún muletazo aislado de buen trazo, destacando, eso sí, los adornos y fruslerías. Pero la gente estaba por los regalos y se le concedió otra oreja tras sonar un aviso y sufrir el toro una larga agonía.
Le costó encontrar el sitio y el punto al quinto para firmar una faena de momentos, con series de muletazos largos y templadísimos, muy bonitos y expresivos pero con mucho tiempo entre serie y serie, buscando más la belleza formal y estética que la eficacia lidiadora.
Se ovacionó con fuerza que no se picase al tercero, animal de evidente poca empenta que se quedó corto enseguida, cabeceando constantemente y repartiendo de cuando en cuando alguna que otra tarascada. Marco Pérez insistió por ambos lados hasta que le echó mano y le dio una voltereta impresionante, lanzándole por los aires como si fuera un muñeco. Pero influyó notablemente para que la gente, impresionada, le procurase una oreja a pesar de matar mal, siendo llevado a la enfermería y de ahí a un hospital.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…