Luis David Adame, José Fernando Molina y Christian Parejo fueron ovacionados pese al nulo jugo del ganado.
Madrid, 22 de junio.
Plaza de Las Ventas.
Un cuarto de plaza.
Toros de Valdefresno.
Luis David Adame, herido y ovación.
José Fernando Molina, herido y ovación;
Christian Parejo, ovación y silencio.
Luis David Adame, fue cogido por su primero, sufriendo un puntazo corrido en cara anterior de hemitórax dcho pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado que no le impide continuar la lidia.
José Fernando Molina, fue prendido por el segundo de la tarde, sufriendo una cornada en region inguinal izq. de 10 cms. que alcanza pubis y presenta orificio de salida en cara lateral del pene. Puntazo corrido con hematoma en cara interna 1/3 distal muslo derecho. Es intervenido quirúrgicamente bajo anestesia local en la Enfermería de la Plaza de Toros. Pronóstico reservado que no le impide continuar la lidia.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Festejo con toros de Valdefresno, dispares en presencia y comportamiento, que no se lo pusieron fácil a la terna quienes demostraron suficiencia, oficio, arrojo y entrega. Dieron la talla Luis David Adame quien tuvo el peor lote y pasó por la enfermería después de ser volteado por su primero; en su segundo, el más difícil y peligroso del encierro, cuajó importantes series bajando la muleta por ambos pitones. A José Fernando Molina le correspondieron los mejores de la tarde. En su primero, noble con fuerza justa, corrió bien la mano, templó y alargó cada muletazo, con la mala fortuna de sufrir una cornada de 10 centímetros en la región inguinal que alcanzó el pubis, y presentó orificio de salida en cara lateral del pene; en el quinto de la tarde se mostró asentado y valiente sobreponiéndose a su visible quebranto físico. Christian Parejo gustó frente a su huidizo primero manteniéndolo en la muleta e intentándolo con el último de la tarde que, con su escasa transmisión, no ayudó a compactar faena.
El primero cinqueño de Luis Miguel Adame se coló en el saludo capotero y a punto estuvo de arrollar al torero, quien templó a la verónica terminando con brega hasta los medios al quedársele debajo. Manso y sin emplearse se mostró en la muleta iniciando semigenuflexo en el tercio. Intentó estirarse por el derecho no prestándose el toro. Cambió de pitón, bajó el engaño y el astado no aceptó el reto pasando sin entrega. Volvió al derecho y soltó la cara. Cobró una estocada larga arriba, fue volteado y tuvo que pasar por la enfermería al recibir un puntazo corrido en cara anterior de hemitórax derecho. Saludó a su segundo, cinqueño, recibiéndolo valerosamente de rodillas a portagayola, aguantando una enormidad hasta que el toro, que estaba a la altura del callejón, decidió salir al albero. Exigió al torero en la muleta respondiendo Luis Miguel con quietud, bajando el engaño y arriesgando por ambos pitones; se tragaba dos, al tercero rebañaba por abajo, sacándoselo con la muleta y, si así no era posible, apartándose en el último momento para evitar ser cogido.
José Fernando Molina saludó a su cinqueño primero templando por verónicas con armonioso juego de brazos. Inició semigenuflexo con la muleta por abajo, dando alguno rodilla en tierra. Templó, ligó y dio profundidad al muletazo pasándolo despacio. Blandeó en alguna ocasión. Recibió de hinojos a portagayola a su segundo frente a chiqueros, habiendo sido atendido minutos antes por la cornada recibida en su primero. Brindó al público. Asentado, con arrojo y entrega citó de rodillas en los medios, dio siete derechazos con el toro pasando humillado, mandando, uno de ellos mirando al tendido, abrochando en pie dos veces con el de pecho. Por el derecho dio profundidad, se encajó y ligó. Por el izquierdo se la dejó en la cara para que no se fuera, tardeando a veces pero consiguiendo que embistiera. El público reconoció el enorme esfuerzo que realizó al estar seriamente mermado de facultades.
Christian Parejo no tuvo opciones en el capote al recibir a su cinqueño, primero, que salió suelto. Brindó al público. Inició junto a tablas a pies juntos pasándolo por alto. Huyó por ambos pitones, consiguió ligar manteniéndolo en la muleta, citando de frente, llegando al público cuando embistió pues lo hacía con nobleza. La máxima entrega la ponía Christian siendo apreciada por el respetable. El que cerró plaza tuvo escaso desplazamiento, la transmisión que no mostró la puso el torero. Toreó con cercanía junto a tablas, citó de frente, miró al tendido en algunos muletazos y ligó con oficio en series cortas.
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