Plaza de Pamplona: circo o verbena

En los sanfermines 2024 hemos visto a la plaza de Pamplona como siempre. Circense y verbenera. Muchas veces no parece una plaza de toros, sino algo diferente y distante, peculiar, aunque salgan toros al ruedo y haya hombres vestidos de toreros. Diferente y única y por tanto inclasificable. Los llenazos lo tapan todo. Pues no.

 

 

 

 


Ricardo Díaz-Manresa

 

 

 

Escribo por tercera vez que, a diferencia del resto de todas las ferias, en Pamplona la gente no va a los toros, ni a los toreros, sino a la plaza y la abarrota todos los días incluídos los carteles con pelé y melé. Las combinaciones de San Fermín suelen ser flojitas en conjunto. Este año sólo 3 de las 9 tardes tuvieron categoría de plaza de primera y de gran feria.

El público acepta lo que le den. No exige nada. Les da igual ver toros mastodónticos que con gran trapío o menos. No protestan nada. O ¿han visto alguna vez rechazar un toro por flojo como ha habido varios en la última edición?

Se tapa todo con el nombre de Feria del Toro, que tampoco la exigió nadie. Fue una invención de Miguel “el Potra”. Un año las figuras, en los tiempos que había, decidieron no ir a Pamplona, se le vino el mundo encima a la empresa y el popular y famoso “Potra” facilitó la idea para evitar el desastre de traer los toros más grandes que había y bautizarlo todo como la Feria del Toro. Los de dentro y los de fuera tragaron y aceptaron bien el cambio. Y hasta hoy.

El público de Pamplona, ya navarro-vasco, aficionado al circo, a la verbena, a la música, al baile y a la merienda, premia alguna veces con justicia pero regala orejas a mansalva, especialmente si el toro muere rápidamente caiga la espada donde caiga, no si hace guardia, por lo que parece una plaza de pueblo de las más pueblerinas. Quieren ver caer los toros lo más pronto posible y les ponen de los nervios espadazos y descabellos repetidos.

Por esto, los toros de Pamplona, deberían tener tres orejas. Dos para premiar la faena y la tercera para la estocada. Seguramente en ninguna otra plaza de España se dan tantas orejas por estocadas rápidas.

Es fundamental para cortar orejas empezar las faenas de rodillas y terminarlas también genuflexas. Y, en medio, mucho tremendismo. Fue rarísimo, pero rarísimo, que este año valoraran la  de Pablo Aguado, clásica, templada, torera, artística, bonita, suave. Una buena faena lejos totalmente de actos de valor externo y charanga. Lo de las orejas ha sido muchas tardes de vergüenza.

Tenemos, además, de un público entregado, apenas entendido, dándole a la bebida y a la comida,  una presidencia que no tiene ni idea y que atiende todas las peticiones de pañuelos rojos y almohadillas.

Un  detalle: las últimas que presidieron las mujeres estaban tan agobiadas y nerviosas que saludaban a los del ruedo poniéndose firmes, nunca con la mano. Ridículo descriptible.

Pero así llevan años y así seguirán. Aceptado y bautizado, incluso se elogia. Y tampoco parece que los políticos de la ultraizquierda proetarra puedan prohibir ni cambiar nada.

Nació en Cartagena en 1944. Director del Telediario de la Segunda Cadena de TVE “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena. Jefe de corresponsales en el extranjero. Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.

Fue durante 8 años director del Diario Hablado de Radio Nacional de España de las 14.30, ocupando tiempos especiales como la Transición, la restauración de la Monarquía y los años de Gobierno de la UCD.

Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios. Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE. Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.

Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).

Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de Sevilla y Cartagena. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.