Cinco avisos para Roca Rey

El torero peruano firmó una primera gran faena que estropeó con el estoque.

Las Ventas, 24 de mayo.

Decimotercer festejo de la Feria de San Isidro.

Lleno de “No hay billetes”.

Toros de Conde de Mayalde.

Cayetano, silencio y silencio.

Roca Rey, ovación tras dos avisos y bronca tras tres avisos.

Jorge Martínez, que confirmaba alternativa, silencio y silencio.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Fotos: Plaza 1

 

La coexistencia de circunstancias dio un resultado no previsto inicialmente. Es decir, a la salida del caballo el primero de la tarde arrolló a Jorge Martínez quien tenía que confirmar. A continuación se llevó por delante el mismo toro a Cayetano y en la enfermería le diagnostican contusiones y erosiones superficiales. Contusión cervical pendiente de estudio radiológico. Erosión con hematoma en escroto, región parietal derecha y cara anterior del muslo izquierdo. Pronóstico reservado que no le impide continuar la lidia. Y para colmo Andrés Roca Rey torea poderosamente con la muleta a un exigente toro de Conde de Mayalde, el Presidente no concede la oreja y en el otro, cinqueño, está desacertado con el estoque, no descabella y le dan tres avisos. Jorge Martínez estuvo digno en su lote. Cayetano toreó muy mermado y sus toros no ayudaron. Roca Rey soportó una bronca toreando a buen nivel. Los toros de Conde de Mayalde tuvieron presencia, variedad de comportamiento, colaboraron en mayor o menor grado y destacó el tercero exigente y entregado.

Jorge Martínez brindó el toro de confirmación a su apoderado Ruiz Manuel. En la primera serie por el derecho fue exigente y embistió con violencia. Las siguientes por el mismo pitón tuvieron lugar en la corta distancia, colándose y con escaso recorrido. Volvió al derecho y sufrió un violento desarme. En su segundo la brega fue emocionante al no terminar de sacarse el toro pero peligrosa y comprometida para la integridad de Jorge. Se entregó en el caballo. Brindó al público. Bajó el engaño en series ligadas por el derecho toreando con tranquilidad. Corrió bien la mano por el izquierdo pero sin la transmisión necesaria, por los enganchones, para llegar a los tendidos. En su meritoria actuación mostró pundonor y dignidad en ambos.

Mermado de facultades salió a torear Cayetano a su primero, por lo acontecido en el de la confirmación. Brindó al público. Recibió de rodillas con la muleta junto a tablas y al dar el segundo pase el toro hizo por él teniendo que saltar al callejón. Midió el de Conde de Mayalde, fue noble y lo intentó por ambos pitones pero se quedó corto pasando sin entrega. Mayor desplazamiento tuvo por el izquierdo y salieron lucidos aunque sin llegar a transmitir. En su segundo se estiró con el capote y bregó hasta los medios. En el trasteo inicial con la muleta por bajo le llevó con suavidad. Tuvo poca fuerza y nula transmisión por ambos pitones teniendo que torear siempre a media altura para que no se defendiera.

Roca Rey recibió con el capote a su primero, que metió bien la cara, por delantales que gustaron al público. Con la muleta inició con ayudados por alto dados con quietud y emocionantes pases cambiados por la espalda. A este exigente toro, que embistió con claridad, lo ligó por el derecho llevándolo con firmeza, entregado y uncido a la muleta. Contundente estuvo por el izquierdo, al que acudió con prontitud, pasándoselo cerca y con el morro cerca del suelo. Las bernadinas finales fueron de infarto. La demora en caer influyó en la denegación de oreja. Su segundo, cinqueño, fue excesivamente castigado en varas. Tuvo poco recorrido y escasa transmisión con la muleta. Firmemente asentado cuajó una importante tanda por el derecho llevándole cosido a la muleta y humillando con el beneplácito del público. No manejó con eficacia el estoque. Tardó en caer y el transcurso del tiempo reglamentario impidió la concesión de premio.