Los cinqueños de El Torero se dejaron, tuvieron nobleza, justeza en el empuje y escasa emoción.
Las Ventas, 22 de mayo.
Undécimo festejo de la feria de San Isidro.
Tres cuartos de entrada.
Toros de El Torero.
David Galván, ovación y oreja.
Álvaro Lorenzo, silencio tras aviso y silencio.
Ángel Téllez, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.
Miguel Ángel Herráiz
Fotos: Plaza 1
David Galván derrochó arte, belleza y toreó sometiendo a su segundo toro con suavidad, llevándolo por donde él quiso con una lentitud que se hizo eterna y sacándole lo que algunos pensaban que no podía dar, obteniendo una valiosa oreja. Lo consiguió con verticalidad, rodilla en tierra y andándole con un don que pocos atesoran. En el primero estuvo bien y ejercitó con firmeza, pudiéndole. Álvaro Lorenzo dio importante naturales, en el otro la faena fue de altibajos. Ángel Téllez no se acopló con un toro que careció de entrega, en el que cerró plaza fue levantado del suelo y afortunadamente no fue herido. Los toros todos cinqueños de El Torero se dejaron, tuvieron nobleza, justeza en el empuje y escasa emoción ya que los toreros pusieron la mayor parte.
El primero de David Galván no dio opciones con el capote. No se empleó en el caballo. Fue de embestidas descompuestas. Difícil, áspero, colándose, sin humillar, con genio, irregular y cambiante. Las cinco ceñidas y peligrosas manoletinas finales culminaron con la estocada trasera de efecto rápido. En su segundo inició genuflexo por abajo, con lentitud y puesto en pie el del desprecio fue jaleado por el público. Doblones, trincherazos, poncinas, temple, despaciosidad, encaje, muletazos de cartel, y arte frente a un toro desentendido, precedieron a una estocada algo trasera que dio paso a una oreja pedida con fuerza y una triunfal vuelta al ruedo.
El primero de Álvaro Lorenzo no colaboró en el saludo con el capote. En la muleta humilló por el derecho pero los muletazos no tuvieron transmisión. Con la izquierda destacó bajando a veces la mano y dándolos de a uno. En otra tanda con la misma mano hubo muletazos con destellos que aunque irregulares, fueron limpiamente ejecutados frente a un noble ejemplar y no consiguieron entusiasmar a los tendidos. En su segundo se estiró por verónicas aprovechando el viaje. Con la muleta en la izquierda templó y se acopló en un par de series componiendo la figura y tirando.
Ángel Téllez en su primero no se terminó de acoplar en el capote. Díficil fue en banderillas. Con la muleta lo llevó por el derecho a media altura pero se defendió. Por el izquierdo embistió con arreones. El toro no se entregó, perdió desplazamiento y no hubo forma. Su segundo se coló varias veces en la muleta y en un par de ocasiones Ángel fue levantado del suelo. En las ceñidas manoletinas finales estuvo a punto de ser empitonado. No estuvo acertado con los aceros.









