El 7 de mayo de 1922 “Pocapena” mató al torero valenciano.
Tras una fulgurante etapa novilleril y una temporada, la de 1921, brillante y triunfal, en la que puso de acuerdo a toda la afición de que era el número uno tras la reciente desaparición de Gallito, el 7 de mayo de 1922 hizo el paseíllo en la plaza antigua de Madrid. Estuvo acompañado por Juan Luis de la Rosa y Marcial Lalanda para lidiar toros de Veragua. El quinto toro de la tarde era “Pocapena” y en sus pitones llevaba la tragedia.
En la crónica del diario ABC del día 9 de mayo de aquel año se daba cuenta del suceso: “Al lancear Granero a su segundo enemigo no le fue posible lucirse porque el bicho, pegajoso y burriciego, se paraba en seco sin seguir el viaje que el diestro le marcaba. Se limitó a darle unos capotazos para fijarlo, cumpliendo el toro en varas y pasando a la jurisdicción de los rehileteros, que cumplieron brevemente su cometido. “Pocapena” quedó frente al 2 mirando hacia el 3, y allí fue Granero a su encuentro, tanteándolo con un pase ayudado, aguantando el diestro cuanto pudo, volviéndose rápidamente el bicho y, prendiendo al espada por la parte posterior del muslo derecho, lo arrojó contra la barrera, quedando la cabeza del diestro bajo el estribo, al lado derecho de la puerta del 3. “Pocapena” dio sobre el bulto una nueva cabezada, entrando el pitón por el ojo derecho del caído y levantándolo un poco del suelo… El cuerpo del diestro se sacudió en un leve estremecimiento y los que estábamos cerca adivinamos la catástrofe… el bicho aún engendró nuevo viaje sobre el herido, lo cual se pudo evitar con el esfuerzo de todos… Eran las seis menos veinte de la tarde”. Granero había muerto.









