El fallecimiento de la torera Ángela Hernández vuelve a poner de actualidad el tema de las mujeres toreras. Y es que la rubia espada alicantina protagonizó una lucha ante los tribunales de cara a conseguir la vuelta de las mujeres a las plazas. Su lucha concluyó con éxito el 10 de agosto de 1974, cuando el Ministerio de la Gobernación decretó la suspensión del artículo 49 párrafo C del Reglamento Taurino que prohibía torear a pie a las mujeres en España.
El toreo femenino comenzó durante último cuarto del siglo XVIII, en plena hegemonía de coletudos como Costillares, Pedro Romero y Pepe-Hillo. Por aquellas calendas, una mujer se atrevió a rivalizar en los cosos con colegas varones. Nacida en la localidad madrileña de Valdemoro, Nicolasa Escamilla, La Pajuelera, derrochó gran valor por cuantas plazas actuó. Una de ellas fue la de Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia. En el siglo siguiente, Martina García recogió el testigo de la anterior, y se cuenta que el mismísimo Curro Cúchares elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba su desconocimiento del oficio. El torero femenino vivió en este siglo XIX un gran auge, ya que de esta época son toreras como Juana Calderón La Frascuela y Juana Bermejo La Guerrita, Dolores Sánchez La Fragosa, Petra Kobloski, pionera de las cuadrillas femeninas así como las catalanas Ángela Pagés Angelita y Dolores Pretel Lolita.
Un torero travestido
Pero el caso más célebre de mujer torera, por lo rocambolesco de su historia, lo protagonizó la llamada María Salomé La Reverte. Una torera que luego se anunció como Agustín Rodríguez. Una vez retirado, volvió a convertirse en María Salomé, y aseguró que realmente era una mujer que se había servido de esta fingida ambigüedad para burlar la prohibición y poder seguir toreando.
Y es que Juan de la Cierva, ministro del gobierno de Antonio Maura, había prohibido por Real Orden del 2 de julio de 1908 el toreo a pie de las mujeres. Aquella decisión se fundamentaba en el hecho de que el espectáculo era “impropio y opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado.” Más tarde, en 1933 se dio la venia para torear a las mujeres, a pesar de que el artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930 mantenía la prohibición. Ello propició que surgiera la figura de la torera Juanita Cruz, con quien llegó a alternar Manuel Rodríguez Manolete en sus primeros tiempos. Contó con los parabienes de los críticos más exigentes y debutó en Las Ventas el 2 de abril de 1936, después de haber toreado más de cincuenta festejos en otras plazas.Fue la primera mujer en ser investida matador de toros, ya que tomó la alternativa en Fresnedillo (Méjico) el 17 de marzo de 1940, de manos de Heriberto García.
Cuando acabó la Guerra Civil, el Reglamento Taurino, que había sido modificado por el ministro de la Gobernación Salazar Alonso, fue de nuevo reformado y los taurinos impusieron otra vez la prohibición a las mujeres. Ello duró hasta que el citado mes de Agosto de 1974, por medio de una Orden Ministerial se produjo la liberalización de la prohibición, debido sobre todo al impulso de la torera alicantina Ángela Hernández.
Se levanta la prohibición
La supresión del artículo 49 del Reglamento Taurino de 1962 motivó que se crease el llamado un fenómeno de las señoritas toreras. Fue un grupo organizado por el empresario de Paco Rodríguez, que conformaron la vedette catalana Alicia Tomás, Joaquina Ariza La Algabeña, la malagueña Mary Fortes, Lola Maya, Purita Linares y Rosarito de Colombia. Tuvieron una fugaz fama, si bien aquello sembró los cimientos de que la presencia de la mujer en los ruedos comenzara a tener una mayor carta de naturaleza. Y así otras mujeres han logrado alcanzar la borla de matadoras de toros. Tras la citada Juanita Cruz logró la borla de matadora de alternativa la venezolana Berta Trujillo Morenita de Quindío, en el año 1968. Y Ángela Hernández la tomó en México en 1979 teniendo como padrino a Manolo Martínez.
Años más tarde la torera mejicana Raquel Martínez fue doctorada en 1981, al igual que la albacetense Maribel Atiénzar, ambas en ruedos mejicanos. Esta actuó con bastante frecuencia como novillera en plazas de España y América llegando a tomar la alternativa en la plaza de Pachuca, de manos de Ernesto Sanromán El Queretano en presencia de la también torera Raquel Martínez.
Mucha mayor relevancia tuvo la carrera de Cristina Sánchez. Nacida en Madrid el 20 de Febrero de 1972, fue alumna de la Escuela de Tauromaquia de Madrid y tras intensas campañas como novillero, el 23 de Mayo de 1996 Curro Romero le dio la alternativa en la plaza francesa de Nimes, en presencia de José María Manzanares. Su padrino lo dijo lo siguiente al darle la alternativa: “El toreo es caricia. ¿Y quién mejor para eso que una mujer?”. Toreó con mucha frecuencia durante varias campañas.
Por su parte, la malagueña Mary Paz Vega tomó la alternativa la alternativa en Cáceres en 1997 y su madrina de doctorado fue precisamente Cristina Sánchez y el testigo, Antonio Ferrera. Ha llegado a confirmar su alternativa en Madrid y quien goza de gran cartel en plazas venezolanas y sobre su carrera en los ruedos afirma: “Creo que por el hecho de ser mujer lo tengo igual de difícil que mis compañeros, ni más, ni menos. Una cosa está clara: si no vales para el toreo, no vales, seas hombre o mujer”.
A la alternativa también llegó Raquel Sánchez, alumna en su momento de la escuela de tauromaquia de Madrid y doctorada en Toledo el 27 de mayo de 2005 de manos de Eugenio de Mora en presencia de Manuel Amador. Luego lo hicieron Marbella Romero, 15 de diciembre de 2007 en Morelia, de manos de Rafael Ortega y ante la presencia de Isaac Chacón, con el toro Juan Diego de Pepe Garfias. Y el 28 de febrero de 2010 lo hizo Hilda Tenorio en la Monumental de Méjico, lidiando toros de Autrique de manos de Manolo Mejía en presencia de Ruiz Manuel.
La gaditana Sandra Moscoso lo hizo 19 de septiembre de 2010 en Ubrique teniendo como padrino a Finito de Córdoba y testigo a Juan José Padilla ante Serpentino, de Rosario Osborne. El 13 de marzo de 2011 lo hizo en la Monumental México Lupita López, de manos de Mari Paz Vega con Hilda Tenorio de testigo ante Milagroso, de la ganadería de La Punta. El 20 de abril de 2013 en Moralzarzal Daysi Milagros Sánchez Lazarte Milagros del Perú teniendo como padrino a Jesuli de Torrecera. Y las últimas han sido Karla de los Ángeles en México el 28 de diciembre de 2014, Paola San Román en el coso mexicano de Morelia el 16 de mayo de 2015, la murciana Conchi Ríos en Cehegín el 9 de junio de 2016, la ecuatoriana Meliana Parra en Guano el 28 de diciembre de 2016 y Rocío Morelli en el coso colombiano de Duitama el 8 de enero de 2017.
Reivindicación feminista
Y es interesante reflejar la opinión que la escritora gallega Emilia Pardo Bazán reflejó en su Canto Heroico, donde se contiene una sugestiva descripción de la figura de Don Tancredo. Y en ella se basa para hacer una tan irónica como intensa reivindicación feminista de las mujeres toreras con estas palabras: “Tendremos cosechas de Tancredos, ya que a las Tancredas, por un escrúpulo delicadísimo, se las prohíbe arriesgar sus encantos y hacer una hombrada feminista (le llaman así) eclipsando las glorias de las arriesgadas novilleras entre las cuales descolló Martina García; de las monjas que torearon becerros con el santo hábito vestido; de la duquesa de Alba, doña Rosario Falcó a lomos del toro Playero, de Murube; de doña Brianda Pavón, que mató de un rejonazo a un toro muy guapo; de doña Rosalía Morales que trasteaba reses con la mantilla prendida; de la célebre Pajuelera, inmortalizada por una aguafuerte de Goya… y de tantas y tantas hembras como ilustraron los fastos del espectáculo más nacional, de allá cuando del feminismo no se había inventado ni el nombre”.









